Crónicas de Tinder. Capítulo 9 «Mr. Wine»

Por @arturtavera

What are you doing tonight?

Tinder acaba de lanzar una nueva funcionalidad llamada Social, separándose de la búsqueda del amor (aunque podría darse el caso) y concentrándose en encontrar amigos para hacer planes. En esta nueva función, el usuario podrá crear un grupo de personas con las que comparta gustos similares y se le puedan ir uniendo más. Para hacer match con un grupo que esté cerca para tener alguna salida para esa noche o que tengan un plan similar, basta con deslizar el dedo a la derecha y así también podrán iniciar una conversación. #LetsHaveFun

Si te perdiste alguno de los capítulos anteriores de las Crónicas de Tinder, puedes leerlos aquí:

Capítulo 1 “Mr. Fodongo”Capítulo 2 “Mr. Canadiense”Capítulo 3 “Mr. Mazatlán”Capítulo 4 “Mr. Israelí y los otros misters”Capítulo 5 “Mr. Cafeinómano”Capítulo 6 “Mr. Gringou”Capítulo 7 “Mr. Psycho”Capítulo 8 «Mr. Esquizofrénico»

Bien, ahora comencemos con el nuevo capítulo.

Capítulo 9 «Mr. Wine»

Nombre: Mario Rivadeneira

Edad: 26 años

Antes de la cita con Mr. Wine tuve una semanas atrás con otro chico en un centro comercial, pero la verdad es que estuvo súper mal. Era la segunda vez que salíamos y uno de sus amigos estuvo con nosotros. Tanto mi cita como su amigo, estuvieron hablando acerca de otro de sus amigos. El amigo colado me veía a cada rato e inclusive salimos los tres al antro y éste intentó ponerme pedo. Yo ya estaba harto, no tenía ganas de bailar ni de nada; y mi cita sí se puso bien pedo y tuve que pedirle un uber que lo llevara a su casa (yo lo pagué). Aún nos seguimos hablando y está apenado porque me lo quiere pagar, pero me da exactamente igual.

Con Diego (Mr. Wine) todo empezó una tarde del sábado, estaba tranquilamente en la cama procrastinando, pensando en mi tercera pareja (ex-pareja, aunque no fue novio). Me sentía solitario y quería encontrar un sustituto, así que estaba en la app y le di like a un chico que físicamente no era un galán, era más bien atractivo. Me llamó la atención su currículum, dónde trabajaba y dónde había estudiado (Tec de Monterrey). Es directivo de dos empresas y me gustó que no fuera rascuacho como todos los demás que he conocido. Diego era como los que me gustan, fuertecitos y gorditos. ¡Hicimos match!

Platicamos pero en varias ocasiones no me respondía, yo notaba en su ortografía que era un persona centrada, tenía muy buena caligrafía (todos los signos). Me dio confianza, cada día le mandaba un «buenos días» y se tardaba en responder. Así iban pasando las semanas y le dije que le pasaba mi whats y un día me mandó un mensaje y se disculpó de que había estado muy ocupado por su trabajo.

Estuvimos platicando y me dijo que se quería dar el tiempo para platicar conmigo y eso me gustó. Me preguntó que si tenía planes para el fin de semana porque quería invitarme a cenar el sábado, no se pudo por su trabajo así que lo cambiamos para el lunes. Me dijo que íbamos a ir a un restaurante llamado Romea, donde servían los mejores vinos de Guadalajara. Llegué antes al lugar, que era muy lujoso y había una gran variedad de vinos (botellas de 5 mil pesos), él llegó tarde  y muy presentable con camisa y todo. Platicamos de todo, muy lindo me preguntaba qué era lo que iba a pedir. Yo pensé que íbamos a ir a cenar pero en realidad solamente era tomar. Pedí un sandwich roast beef y una naranjada, él pidió como cinco copas.

Platicamos de todo lo que hacíamos en lo laboral. Hicimos un juego de series de preguntas muy específicas y llegamos al momento de la pregunta de por qué estabamos en la app, yo le dije que mi prioridad era tener una pareja. Él dijo que quería tener una pareja, aunque no era su prioridad y que prefería mejor conocer para tener una. Si cede bien y sino no importa. Platicamos de todos los temas y le pregunté que por qué me había agregado y me dijo que yo le parecía muy lindo y me veía inocente.

Como a las 12 de la noche, ya casi cuando cerraban el lugar, él ya andaba medio tomadillo. Me dijo que me llevaba a mi casa, me abrió la puerta de la camioneta y le dije que me daba pena (pero mi cabeza me dijo “tu cállate y entra»). Ya que llegamos seguimos platicando y me agarró de la mano. Le di un abrazo y me dio un beso en la mejilla. Yo le di un beso en la mejilla y luego me dio un beso en la boca. Estuvimos besándonos un rato. Nos despedimos ahora sí, me bajé y le dije que me mandara un mensaje cuando llegara a su casa. En las escaleras recibí un mensaje y era de uno de mis roomies que me decía “creo que vi a un lindo gatito, con lenguas y todo” y me pidió que le contara todo al otro día.

Seguí platicando con Diego y quedamos en vernos el sábado de esa misma semana (23 de julio del 2016, osea este sábado que acaba de pasar). Llegó el día y salimos a desayunar a un restaurante llamado «La Chata» y después fuimos al cine a ver «El Exorcismo de Anna Waters», la cual no se las recomiendo aunque sea una buena comedia, mejor espérenla en internet. Luego fuimos a tiendas del centro comercial y me confesó que quería tener un perro cuando tuviera una casa y que quería que fuera de raza Golden. Después de estar un buen rato ahí, se ofreció a llevarme a mi casa porque se iba a ocupar.

Durante el transcurso platicamos de más cosas y al llegar a mi casa nos despedimos y me robó un beso nuevamente, me dijo que nos veríamos pronto.

 

Las 3 Reglas de Oro de Mario Rivadeneira

1.- Una primera cita debe estar acompañada de un buen vino.

2.- Elige a alguien completamente diferente a ti.

3.- Busca a un gordito cariñosito.

 

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 5 «Mr. Cafeinómano»

Por Artur.

Para ejecutar un Super Like, se debe pulsar el ícono de estrella azul o deslizar el dedo hacia arriba en el perfil de la persona que nos guste. Esta persona recibirá una notificación de que le han dado Super Like y en ella dependera si la historia debe continuar al darle Like o un No para que la historia nunca suceda.

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

Capítulo 3 «Mr. Mazatlán»

Capítulo 4 «Mr. Israelí y los otros misters»

 

Capítulo 5. «Mr. Cafeinómano»

Nombre: Octavio

Edad: 26 años

Descubrí Tinder porque mi mejor amiga comenzó a utilizarlo casi cuando acababa de ser lanzado, creo que fue como en el 2013. Ella me contaba de sus historias y de cómo le había ido con los chicos, cabe aclarar que no salió con muchos. Tiempo después vi que la app era promocionada en un video musical y yo como buen soltero del siglo XXI pensé «¿Por qué no?». Entonces bajé la app y me di cuenta que había demasiadas personas en ella. Me sorprendió ver de todo, desde señores muy grandes hasta chavos de prepa. Así que mejor seleccioné mi rango de edad para que tampoco me salieran especímenes prehistóricos ni tampoco chavos muy chicos, no me gusta ser asaltacunas.

Hice match con un chico llamado Mateo, era muy divertido platicar con él. Decidimos conocernos en persona y tener nuestra primera cita, la cual fue un martes por la noche. Quedé de verlo en un centro comercial y ahí íbamos a decidir qué hacer. Yo llegué un poco tarde por el tráfico que había y él llegó puntual (o eso me hizo creer). Nos metimos al cine a ver una película súper aburrida y al salir fuimos a cenar. La cita iba muy bien hasta que surgió una propuesta indecorosa de su parte y yo le tuve que decir que no. No hubo más citas después de esta por lo incómodo de la situación. Un amigo mío también estaba usando la app y le había ido tan mal como a mí que juntos decidimos hacer una apuesta y no usar Tinder durante 40 días (algo así como cuarentena). Lástima que mi amigo se desesperó y la utilizó antes de tiempo, yo en cambió si duré los 40 días.

Al volver a usar la app vi que había una nueva función llamada Súper Like, en la que si una persona te gusta demasiado marcas la estrella azul y esta recibe una notificación de que ha recibido un Súper Like. Fue en noviembre cuando recibí mi primer Súper Like por parte de un chavo llamado Isaías. Leí en su descripción que le gustaba caminar, el cine, leer y nadar (muy afín a mi), vi sus fotos y me pareció muy guapo y que era buena onda, por consecuente decidí darle like para que pudieramos iniciar la conversación. A los pocos segundos recibí un mensaje de él y comenzamos a platicar. Hablamos de muchas cosas como cine, ejercicio, nuestras profesiones, hasta que llegamos a la típica pregunta de las apps de citas, «¿qué es lo que estás buscando?». Yo contesté con la verdad, estaba buscando tener citas y conocer gente, no estaba buscando nada de fajes ni encuentros casuales. Su respuesta fue similar, él dijo estar en sintonía conmigo y prefería tener una buena y honesta charla e ir conociendo. Después de algunos días de platicar (dos para ser exactos) me dijo que si pasabamos a segunda base. Lo primero que pensé fue «ya quiere una dick pic, tan típico. Tan bien que iba el muchacho», pero no, no quería eso. Me dijo que si nos pasabamos nuestro whatsapp para platicar sin tener que estar en la app. Después de una milésima de segundo de pensarlo accedí y le pasé mi número. Esa misma noche me dijo que si íbamos al cine y yo acepté.

La cita llegó, era un sábado por la tarde y yo no sabía que ponerme. Comencé a buscar en el clóset (del cual salí hace mucho tiempo) y me encontré con la camisa que había usado en mi cita con Mateo, obviamente quedó descartada, no quería que la historia se fuera a repetir. Llegué al lugar del encuentro que era el cineforo y él aún no había llegado. Tengo que admitir que estaba muy nervioso porque habían pasado seis meses de mi última cita. Estaba sentado en la entrada del lugar cuando de repente me mandó un mensaje de que estaba a punto de llegar. Un minuto después llegó y por fin nos vimos cara a cara. Era muy blanco y llevaba lentes, nos saludamos con un apretón de manos y nos metimos al cine porque la función estaba a punto de empezar. Había un silencio muy incómodo entre los dos y creo que demasiado nerviosismo. La película empezó y no hubo ruido alguno o comentario por parte de los dos. Al salir de la sala me preguntó sobre qué me había parecido la película, como él la había escogido tuve que mentir y decir que me había parecido interesante y que estaba buena (no quería que me odiara en la primera cita). Él contestó que le había parecido muy mala, a lo cual decidí ser sincero y decir que opinaba lo mismo.

Salimos y me acompañó por mi coche que estaba en el estacionamiento. En el transcurso íbamos platicando un poco más y rompiendo ese hielo que existía. Me di cuenta que era delgado y más alto que yo, quizás unos 10 centimetros. Al llegar al estacionamiento se ofreció a pagarlo, yo le dije que no tenía que molestarse. Nos subimos al coche y estabamos decidiendo qué cenar. Él sugirió que fueramos a una calle llamada Chapultepec donde hay muchos restaurantes, lo cual me pareció buena idea. Platicamos un buen rato porque había tráfico en Chapu. Ese día había un concierto gratuito de una estación de radio, así que había un mar de gente y de alcohol. Me estacioné cerca de Chapu y me dijo que si podíamos pasar a la librería Gandhi. Fuimos a Gandhi y estuvimos un rato. Él propuso ir a cenar a unas pizzas estilo Chicago y a mi me pareció buena idea porque me estaba muriendo de hambre.

Llegamos a las pizzas y seguimos platicando. Yo le conté de las citas que había tenido (lo cual ahora que lo pienso creo que no fue buena idea) y él contó un poco acerca de su ex-novio. Llevaba ya casi un año y medio soltero. Cada quien se tomó una cerveza y cuando llegaron las pizzas yo pedí otra cerveza más, le pregunté que si iba a pedir otra y me dijo que casi no tomaba alcohol, yo tampoco tomo tanto alcohol (de hecho nada) ¡pero pedí otra porque pensé que él iba a pedir una más! Me paré para ir al baño y me di cuenta que algo no estaba bien, estaba muy mareado y solamente me había tomado dos cervezas. Regresé a la mesa e Isaías confesó que era un adicto al café, es su bebida favorita y se considera un cafeinómano. Terminamos de cenar y decidimos dar una vuelta caminando en Chapu para ver qué onda con el concierto.

Cuando íbamos caminando confesó que no le gustaban mucho las multitudes, cosa que a mi tampoco me gusta cuando me siento aplastado y que no puedo mover ninguna extremidad. Llegamos a uno de los escenarios y estaba el grupo mexicano Kinky. Caminamos hacia el otro extremo de Chapu para ver al otro artista que estaba tocando y era un grupo tipo Guns and Roses pero versión mexicana, y más Roses que Guns (no recuerdo su nombre). Ya era casi media noche e Isaías se acercó hacia mi para decirme que se tenía que ir porque tenía que avanzar en algo de un proyecto (es arquitecto). Le dije que estaba bien, al fin y al cabo el efecto del alcohol ya había pasado y me podía sostener con las dos piernas. Me preguntó si quería que me acompañara al coche y le dije que si, porque la verdad estaba medio oscuro y había mucha gente alcoholizada por el concierto. Llegamos al coche, nos despedimos y me dijo: «me la pasé muy bien, hay que salir después, estamos en contacto y me avisas cuando llegues a tu casa».  Yo ya había escuchado antes estas mismas palabras en una cita que había tenido con un chavo y que después se desapareció (o sea ghosting), parecían sacadas de un guión que ya estaba predestinado para las citas que no funcionaron y por lo visto esta había sido una para él. No por mi parte porque si me había divertido, pero quizás Isaías no lo había visto igual. Se dio la vuelta y se fue. Yo me me metí al coche y me fui a mi casa. Al llegar a mi casa decidí mandarle un mensaje de que ya había llegado y estuvimos platicando un rato.

Desde noviembre hasta la fecha sigo saliendo con Isaías y nos la pasamos muy bien juntos. Es muy divertido y ya platicamos más. Es dos años mayor que yo y aunque no somos nada, creo que somos más amigos pero el tiempo lo dirá. Los dos estamos dejando que esto (sea lo que sea) tome su tiempo. Es algo serio, pero dicen que por la mirada conoces a las personas y a mi me gusta su mirada. 😉

Las 3 reglas de oro de octavio en Tinder

1.- Hay que ser nosotros mismos y decir lo que realmente pensamos. No cometan el mismo error que tuve al decir que la película me había parecido buena e interesante o tomar una cerveza de más con tal de agradarle a la otra persona. Si no le gustan no se preocupen, hay muchos peces en este mar.

2.- Si crees que es alguien que vale la pena, tómate tu tiempo para concerlo. Es muy importante no forzar las cosas.

3.- En la primera cita es muy importante ir a algún lugar público. Puede ser en un centro comercial, un cine o un restaurante. ¡Prohibidísimo ir a un bosque!

 

Esperamos que hayan sido de su agrado las Crónicas de Tinder. Es muy probable que recopilemos más historias para el blog. De ser así, les haremos saber. ¡Muchas gracias por leernos y que viva el amor en el siglo XXI! ❤ ❤ ❤

Artur

 

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

Por Artur.

En el 2014,  Tinder fue nominada App del Año en los Premios Enter.Co, con más de 50 millones de usuarios.

 

Si te perdiste la introducción de las Crónicas de Tinder y el Capítulo 1 «Mr. Fodongo», puedes leerlos aquí.

 

CAPÍTULO 2. «MR. CANADIENSE»

Nombre: Natalia Maldonado

Edad: 39 años

El año pasado mi hermana me invitó a que la visitara en Tucson, Arizona para que pasara las fiestas de diciembre con ella, su marido y mi sobrino. Unos días antes de viajar me reuní con una de mis amigas y me dijo que mi cabello se veía fatal, que tenía que hacerme un cambio de imagen. Fuimos con su estilista llamado José y mientras estabamos ahí, él me empezó a contar de una app que utilizaba para conocer gente llamada Tinder, le di mi teléfono y la descargó. Me enseñó cómo funcionaba para que yo pudiera usarla mientras me encontraba en Tucson. Una de las desagradables sorpresas que me llevé en la app fue encontrarme a uno de mis ex-compañeros de trabajo, obviamente se ganó un deslizamiento del dedo hacia abajo (o sea un NOPE). Es increíble la cantidad de hombres que hay en Tinder y ¡hay de todo!

Ya en Tucson volví a utilizar Tinder y empecé a encontrar muchos hombres interesantes. Había uno de ellos que era soldado y tenía un cuerpo como de G.I. Joe. Otro era un médico y me platicó del hospital en el que trabajaba, así que yo muy astuta me metí a la página del hospital para investigar más sobre él (una siempre debe estar segura de con quien sale). Me encontré mucha información de él hasta que llegué a un apartado que decía que esa información podía ser susceptible para algunas personas porque podría tratarse de algún delito como homicidio, violación o robo. Decidí ya no seguir indagando más (a pesar de que podía pagar por obtener esa información) y mejor cancelé nuestra compatibilidad para ya no seguir hablando con él. La verdad, que miedo que me hubiera aparecido eso.

Después decidí que ya era momento de conocer a dos que me llamaban la atención. Así que los cité a ambos en el mismo bar, uno de 8 a 9 pm y el otro de 9 a 10 pm. ¡Dos pájaros de un tiro! Me arreglé para mi cita doble, tomé las llaves del coche y salí de la casa de mi hermana. El primero llegó puntual y comenzamos a hablar, las cosas se estaban poniendo interesantes hasta que comentó que tenía un negocio con su ex-esposa y además tenían dos hijos. Eso ya no me gustó, así que en ese momento se ganó un tache y obviamente perdió completamente mi interés. Me levanté del asiento, nos despedimos y me fui al coche. Le di una vuelta a la manzana, me volví a estacionar en el mismo lugar, me retoqué el maquillaje y me bajé del auto, preparada para mi segunda cita con el G.I. Joe. La cita fue igual, hubieron muchas cosas que no me gustaron.

Mi hermana, como buena cómplice, escuchó todo lo que había pasado esa noche de mis citas. Volví entrar a Tinder y me apareció un hombre muy guapo llamado Anthony. Se ganó un LIKE automáticamente de mi parte y mi sorpresa fue que hicimos MATCH, o sea que él ya me había dado LIKE. Comenzamos a platicar y se me hizo muy divertido, me comentó que trabajaba de administrador de una minería. Todo iba muy bien hasta que le pregunté del lugar en el que vivía y me dijo que era de Vancouver, Canadá. Me sorprendió que estuviera tan lejos porque unicamente me aparecían los que estaban cerca, él me platicó que estaba utilizando la opción de compatibilizar en un lugar que vas a visitar, tenía programada una visita con sus amigos a Phoenix  a finales del mes por el año nuevo. Así que aprovechamos la ocasión y él iba a viajar antes de lo programado para que me visitara en Tucson.

Finalmente llegó el día en el que me iba a visitar y por fin nos íbamos a ver en persona. Yo tenía muchos nervios de que no fuera como en las fotos. Días antes me había dicho que quizás me besaría a la media noche en año nuevo si jugaba bien mis cartas. Mi hermana, mi cuñado y mi sobrino estaban en la casa conmigo (por precaución). De repente se estacionó un carro frente a la casa, mi hermana se asomó por la ventana de la cocina y me avisó que ya había llegado Anthony. Me acerqué a la entrada de la casa, pensé en lo que iba a hacer si no me gustaba fisicamente (¿regresaría a la casa y no le abriría?). Salí y lo vi, no estaba nada mal en persona. Me fui acercando hacia él, me saludó y yo lo besé en la boca (aquí están tus pinches cartas, en la basura). El beso lo tomó completamente por sorpresa.

En los días siguientes nos seguimos conociendo más, convivimos, lo acompañé a Phoenix, conocí a sus amigos y comenzamos una relación. Estuvimos juntos como dos semanas y pasamos juntos el año nuevo. Nos dimos cuenta que eramos el uno para el otro y muy compatibles. Él se regresó a Vancouver y yo a México a principios de enero de este año. Acordamos que me iba a visitar en México a finales de enero. Las cosas van muy en serio con él.

NOTA DE ARTUR: Natalia actualmente se encuentra comprometida con Anthony, quien le entregó el anillo el pasado mes de enero cuando vino a visitarla a México. En marzo ella va a ir a Vancouver para conocer a su familia política, aún no hay fecha exacta para la boda pero es posible que sea entre noviembre y diciembre. ¡Espero ser invitado a la boda de mi historia favorita de Tinder hasta ahora! #TinderLoveStory

 

Las 3 reglas de oro en Tinder de Natalia Maldonado

1.- Te tiene que divertir desde que escriben.

2.- No debe pasar más de un mes desde que comenzaron a escribirse para que se conozcan en persona.

3.- La primera cita debe ser para tomar un café o un drink y no debe durar más de 40 minutos. Si hay química, esta se debe dar en ese lapso de tiempo.

 

 

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