Reseña de «Dibujando el Cielo» (2018)

La película se estrenó el 31 de agosto en cines de México.

Spoiler Alert!

El pasado viernes llegó a la cartelera la cinta mexicana Dibujando el cielo, protagonizada por Maite Perroni (Rebelde), Iván Sánchez (Paraíso Perdido), Christian Vazquez (Rosario Tijeras), Ana Layevska (Cantinflas) y Claudia Ramírez (Sólo con tu Pareja). La trama gira en torno a una astrofísica llamada Sofía, quien está finalizando su tesis de posgrado y que ha sacrificado su vida personal por sus estudios. Un día conoce a un vulcanólogo español llamado Raúl, de quien se empieza a enamorar y con el que descubrirá muchas cosas de sí misma y la vida.

Dibujando-el-cielo

Esta película es el debut como directora de largometraje de Ana Laura Calderón, quien ha editado filmes como Cambio de Ruta, Te Presento a Laura y Las Horas Muertas. Simplemente con ver el póster promocional nos damos una idea de qué es lo que veremos, así que no es ninguna sorpresa la cantidad de cursilería que se avecina. Bien podría ser parte de la campaña de la nueva telenovela de Maite Perroni.

Perroni en el papel protagónico, no termina de convencer como astrofísica y su actuación es mala, tanto que ni siquiera le sale natural en las dos escenas donde se supone que está borracha. Lo único que sí le aplaudo es la habilidad de jalar el mantel sobre la mesa y que no haya tirado las copas (espero no haya usado doble). El personaje de la mejor amiga, interpretado por Ana Layevska, es quien da el toque de humor a la cinta, no tiene pelos en la lengua al decir las verdades como debe ser y comenta lo que seguramente varios espectadores pensamos cuando platica con Sofía (quiere tener sexo con el español, que no se haga). Lo único malo de este rol, es que es muy parecido al que Layevska interpretó en la comedia romántica Cansada de Besar Sapos (2006) y con el que quisieron repetir la fórmula.

En cuanto a los intereses amorosos de la protagonista, lo cual es el eje central de la historia, me parece que Sofía se enamora demasiado rápido de Raúl (Iván Sánchez), quien le dice que quiere pasar el resto de su vida con ella cuando apenas llevaban algunos días de conocerse. Pero como tiene que haber un triángulo amoroso, Gerardo (Christian Vazquez), su jefe del observatorio, le confiesa que siempre ha estado enamorado de ella (que oportuno que se le declara cuando ve que ya anda con otro ¬¬), ¡¿por qué no se lo dijo antes si la tuvo todo el tiempo en la oficina?!

dibujando-el-cielo-iván-sánchez

Luego Sofía y Raúl van a casa de la familia de ella porque su hermana se va a casar. Ahí el vulcanólogo conoce a la mamá (Claudia Ramírez), quien no es por nada pero creo que hace mucho mejor pareja con ella. Como era de esperarse, hay un dramón en la boda de la hermana cuando Sofía descubre que el español tiene ya un viaje programado para Australia, donde vivirá 3 años. Yo pensé que iba salir con que estaba casado o algo por el estilo, más como de telenovela. Algo muy extraño que pasa con el personaje de Sofía, es que la presentan como nerd e inocente, y de repente conoce al español y ya se pone borracha, su tesis le vale y ni se preocupa por ella (¡te van a quitar la beca CONACYT!). A ver Sofía, si el tipo con el que sales te distrae de tus prioridades, no es un buen partido o de plano tu estás muy mal.

Y sí, como era de esperarse, su jefe le dice que han estado recortando becas y la suya es una de ellas porque no ha entregado nada. Pero gracias al dramón con el español (que gracias a Dios dura poco) y una analogía sobre su vida amorosa y los satélites, por arte de magia se le ocurre el tema de su tesis, logra entregarla a tiempo y ¡no pierde la beca! De paso tiene un enamoramiento exprés (desinteresado, obvio) con su jefe y todo termina en miel sobre hojuelas de manita sudada caminando por la UNAM. Una de las cosas que me gustaron fue que tuvimos a un verdadero patán en la pantalla y que no regresó en busca de la protagonista. Y que desperdicio con la actuación de Christian Vazquez, uno de los mejores actores mexicanos que existen en la actualidad.

Dibujando-el-cielo-maite-perroni

Honestamente creo que la película debería llamarse «Cómo obtener inspiración para terminar tu tesis y que no te quiten la beca CONACYT», esa es la gran lección de la película. Ojalá que otras cintas mexicanas de mejor calidad recibieran la misma promoción que esta. No está de más ver qué es lo que están haciendo en nuestro país en el cine comercial, pero me gustaría que no fueran telenovelas en 90 minutos.

CALIFICACIÓN: 1.5/5

 

Nunca es tarde para aprender francés

Por Artur.

El pasado 25 de noviembre asistí al Teatro Galerías para ver la puesta en escena de la obra «Nunca es tarde para aprender francés», del autor y director tapatío Manolo Caro, quien también escribió y dirigió «No sé si cortarme las venas…o dejármelas largas» y «1, 2, 3 por mí y por todos mis amores», ambas llevadas también a la pantalla grande (la segunda con el título «Amor de mis amores»).

El también director de la película «Elvira, te daría mi vida pero la estoy usando» escribió una carta en el programa que me fue entregado al entrar al recinto, la cual decía lo siguiente:

¿En qué nos hemos convertido? Hoy en día vivimos en un mundo donde la mayoría de las cosas tiene que ver con éxito, popularidad y aceptación, tal vez cada día nos alejamos más de esa persona que siempre soñamos ser, es por eso que esta obra habla del reencuentro con la esencia, con el niño interior, con aquél que no tiene que comprar zapatos, ganar followers o recibir un aplauso en público para sentirse realizado y pleno.

¿Quién no se ha encontrado tomando una foto con su celular en lugar de apreciar un momento irrepetible? Con los años, muchos nos hemos olvidado de pequeñas y simples cosas que nos hacían felices, pero nunca es tarde para volver a empezar, dejar de lado las cosas banales y conectar con lo más importante, el amor.

El reparto de la obra estuvo conformado únicamente por 4 actores: Iván Sánchez (Lo Imperdonable), Marimar Vega (Amor de mis Amores), Elizabeth Guindi (Terminales) y Mariana Treviño (Club de Cuervos).

La segunda función de la obra comenzó puntual a las 21:30 hrs. con la tercera llamada, las luces se apagaron y el escenario se iluminó. El primero en salir a escena fue el actor Iván Sánchez como Nicolás, un actor de telenovelas que tiene una fuerte discusión por celular con su aún esposa llamada Eugenia (Marimar Vega). La escenografía tenía el mismo estilo que Manolo Caro ha utilizado en sus obras de teatro y películas, todo muy vintage y de colores pastel. En este caso predominaba el azul y era una casita de dos pisos, la cual giraba para ser de un lado la cocina y del otro la habitación de Nicolás en el segundo piso.

f4144f49b39b1874d37e5cfc567c5526

La historia trata sobre Nicolás, que va a visitar a su madre llamada Marga (Elizabeth Guindi), quien le tiene la mala (o quizás no tan mala) noticia de que se va a divorciar de su papá. Nicolás no toma muy bien esta declaración y comienza a sentirse mal, así que se dirige a su cuarto y es ahí donde aparece en escena Loreto (Mariana Treviño), la amiga imaginaria de la infancia de Nicolás, quien le regresa esa alegría que había perdido por importarle otra cosas (como ganar un Premio TVyNovelas a Mejor actor) en lugar de prestarle más atención a su familia (como ir al partido de futból de su hijo o dedicarle tiempo a su esposa). Esta situación de Nicolás provoca que se encuentre en un problema marital muy serio y que su esposa (Marimar Vega) quiera el divorcio. Nicolás poco a poco se irá dando cuenta de lo que en realidad vale la pena en la vida y que nunca es tarde para corregir sus errores o aprender francés. Les contaría en qué termina la obra, pero no quiero arruinárselos por si algún día tienen la oportunidad de verla o si la adaptan en la pantalla grande como lo hicieron con las otras obras de Manolo Caro.

En lo personal me gustó mucho la obra, las actuaciones fueron buenas y me encantó Mariana Treviño en el papel de Loreto. Debo confesar que soy fan de Treviño desde que la vi en el cortometraje «Busco Empleo», el cual pueden ver aquí:

Me provocaron muchas risas varios de los diálogos y por un momento olvidé al señor que estaba tosiendo detrás de mi durante toda la obra. Había un señor en primera fila que se la pasaba grabando la obra con su teléfono celular, llevaba ya un buen rato hasta que un miembro de seguridad se acercó a decirle que dejara de grabar y éste cedió, no puedo creer que prefieran violar los derechos de autor y estar grabando todo el tiempo, en lugar de disfrutar la obra.

Espero con ansias ver alguna otra puesta en escena de Manolo Caro y que hagan gira nacional para que llegue a Guadalajara. Si tienen oportunidad estas vacaciones, chequen la cartelera de los teatros que hay en la ciudad o visiten un museo. ¡Salgan de su rutina y comiencen el año nuevo con el pie derecho!

A %d blogueros les gusta esto: