Crónicas de Tinder. Capítulo 4 «Mr. Israelí y los otros misters»

Por Artur.

Según datos de la empresa a nivel global, el 85% de los usuarios tienen entre 18 y 34 años. El 48% son mujeres y el 52% hombres. Pese a que los adolescentes forman el grueso de los usuarios, una encuesta que realizó la red social indica que el 80% de las personas que la usan están buscando algo más que un encuentro casual.

El Día, 2016

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

Capítulo 3 «Mr. Mazatlán»

 

Capítulo 4. «Mr. Israelí y los otros misters»

Nombre: Fernanda Pérez

Edad: 29 años

Mi nombre es Fer y soy adicta a Tinder. Esta historia comienza un día no muy lejano del 2015, septiembre para ser exactos, cuando un amigo insistió en que debía descargar la app, ya que él usaba la versión gay “Grindr” con bastante éxito, a lo cual sin necesidad de que insistiera demasiado, accedí, descargué la app, me registré y la aventura comenzó.

Confieso que los primeros match que hice fueron hombres a quienes él eligió y poco a poco sumaba hombres con quienes platicaba, algo muy inocente, debido a que personalmente me da un poco de miedo, sabiendo la cantidad de locos, enfermos, y/o en su defecto desconocidos, a los que literalmente les brindas acceso e información de tu vida, pues no es cualquier cosa…aquella primera vez que recién comenzaba en la app, llegué a conseguir cerca de 80 match, así que también es un buen estimulante al ego, aclaro que no con todos hablé y obviamente tampoco los conocí.

Uno de los primeros hombres que yo no elegí, pero con el cual hice match fue Poncho, platicamos aproximadamente durante 2 semanas, día y noche, de cosas cotidianas, de la familia, los amigos, los gustos, su trabajo, las demás citas tinder, (y les tengo que decir que en su repertorio cuenta con cada personaje…¡bárbaro! jaja) y así, lo típico, debo resaltar que para ese entonces nuestra comunicación ya se daba mediante whatsapp, y les confieso que su voz es maravillosa, de esas que derriten a una. Total que un tiempo después (y yo enamorada de mis mensajes de audio), accedí a conocerlo en un café interactivo (de esos que tienen jueguitos de mesa) en una nueva y pequeña plaza al sur de la ciudad.

Dado que por fortuna también coincidíamos en rumbos, llegué 10 minutos antes, me compré un helado para hacer amena mi espera, además de disimular mis nervios, subí las escaleras y lo esperé afuera del café donde nos citamos. Moría de nervios, esta era –LA CITA- ¡hacía cuatro años que no tenía una! Cinco meses antes había roto mi compromiso, era el primer hombre después de tanto tiempo y tantas cosas, así que al momento que lo vi subir las escaleras eléctricas de la plaza, mi corazón se detuvo, mi escáner se activó, el hombre era muy de mi tamaño, ¡y miren que no soy una top! Mi 1.60 mts. me hace feliz. Era un poco calvo (o de frente muy amplia) pese a sus 30 años, bien vestido, olía delicioso, traía cara de desvelo por así decirlo, lentes de Sol, que al quitárselos hacían resplandecer unos ojos entre miel y verdes que hicieron temblar mis piernas, hoy que lo pienso…seguro tiene ese movimiento muy bien ensayado. Me saludó con un beso en la mejilla y un abrazo, como si nos conociéramos de toda la vida, (confieso que vía whatsapp nos llevábamos perfecto, incluso ya me marcaba para saber cómo estaba, qué tal mi día..etc.).

Salimos de la plaza sin rumbo, dado que yo aún no me terminaba mi helado, regresamos y nos metimos al famoso café interactivo “El 8”, pedí una malteada y él un café, y nos dispusimos a jugar jenga. Las horas pasaron, más rápido de lo que imaginé, platicamos, reímos, jugamos. -¡Si gano te beso!- exclamó, -¡si gano no lo haces!- exclamé. Y en efecto, soy de las mejores jugadoras de jenga en el mundo. Sus intentos por besarme siguieron, salimos del lugar, me llevó a mi casa y ahí la noche terminó, sana y salva. La comunicación siguió, las salidas también y de pronto ya nos encontrábamos en medio de algo, que nunca supe definir, puesto que al pasar de los meses se fue complicando, su trabajo lo absorbe gran parte de la semana, si no es que toda la semana, y el tiempo que dedicaba a compartir conmigo era contado, lo cual para mí en aquel momento de mi vida donde personalmente me encontraba demasiado frágil, no funcionaba y la historia terminó, un corto tiempo muy intenso. Yo quería más, él no podía ofrecerlo, dijimos adiós, que hoy sé fue un hasta luego, dado que la comunicación sigue, no somos los mejores amigos, pero el tiempo dirá. Mientras esta historia duró, me olvidé de tinder por completo. Sólo había intercambiado números como con tres niños más, y con los cuales no pasaba nada, más que un saludo de vez en cuando y ya.

Recuerdo vagamente que cuando me encontraba en la historia anterior, un chico extranjero llamado Elian comenzó a buscarme, en ese momento fue algo demasiado X, no di muestra alguna de interés, así que sólo platicábamos lo básico, de vez en cuando nos saludábamos, pero nada más. Así que cuando todo terminó con Poncho, volví a tinder y me animé a salir con varios chicos con los que platicaba, siempre a lugares públicos y por lo regular a algún café. Conocí a un chileno llamado Lalo, que hablaba hasta por los codos, su vida era básicamente trabajo y fiesta a morir. Con Pablo, la cita fue en el centro de Coyoacán a las 4pm, esperé hasta las 4:30 y me fui, me llamó 4:50 preguntando si ya me había ido… breve historia.

Después conocí a Santiago, un español muy encantador y muy intenso que al día siguiente regresaba a España, y con el cual mientras tomábamos café planeamos los nombres de nuestros 3 hijos y como sería nuestro hogar. Se vale soñar a veces también, aún platicamos de vez en cuando.

Diego es un chico apasionado del cine y la música, que al día de hoy conservo y con el cual me llevo muy bien, sólo en plan de amigos. Nos vemos regularmente, me presta pelis y yo a él libros, se divorció hace dos años, tiene una hija y viaja mucho, un hombre centrado y buena persona.

Un buen día por fín conocí a Danny, la cita fue en La Roma. Llegué un poco tarde, lo vi y no lo creí, imaginen que un hombre de 1.90 aproximadamente, chamarra de cuero, ojos miel, barba castaña, facciones perfectas, sonrisa de ensueño, se levanta, las saluda y las abraza. Una es fuerte…¡pero así no se puede! Lo defino como el hombre más guapo que he visto en mi vida (es israelí) que aunque la comunicación ha sido un tanto limitante, no ha sido problema, sencillo, con carisma, con mil historias por contar.

Recuerdo que le pregunté sobre qué buscaba en tinder, a lo que respondió que una relación, me contó que llevaba aproximadamente 5 citas tinder y que ninguna le había parecido adecuada, él dijo que le habían tocado puras locas, yo imaginé loquera mental, pero me sacó de mi error diciendo que casi todas sólo buscaban llevarlo a la cama, y hasta cierto punto lo entiendo, ¡el tipo es un encanto!, pero dije: ¡¡¿¿queeeee???!!…pobre. Ellos también sufren de eso jajaja total que después de varias citas sin que nada pasara, sólo café y charlas, me invitó a ver una peli a su casa y obviamente acepté. En efecto, les recomiendo ampliamente un israelí en sus vidas, porque lo de ahí abajo como lo de arriba tampoco lo había visto en mi vida, lo recuerdo y sonrío de nuevo.

El caso es que con Danny la historia sigue, muy incierta, pero lo he disfrutado bastante y esta vez consciente estoy de que dure o no, es por mucho el hombre que más me ha gustado en la vida. Tiene sus detalles muy de medio oriente, pero nada que no pueda soportar, aún no termino de descifrarlo, viaja con frecuencia a varios estados del país, por lo que a veces resulta complicado coordinarnos, no comprendo muchas ideas en cuanto a su religión y educación, platicamos durante horas, regularmente toma su guitarra y cantamos, vemos series de tv, pelis, muy de amigos, compañeros, aún lo veo y me derrito, pero supongo se me pasará. No puedo definir que somos, y hoy por hoy no me importa, que dure lo que tenga que durar, ha sido por mucho lo que necesitaba en este momento exacto, así, simple, sin complicaciones, sin exigencias, puede sonar como sólo para pasar el rato…y tal vez, para pasar un muy ameno rato.

Justo el día de ayer salí con un chico que había insistido bastante, su nombre es Román, llegó tarde, desaliñado, como enojado o frustrado o nervioso, ¡qué se yo! Imaginen, despeinado, su cabello todo como grasoso, su tono de voz cero le ayuda. Habla como con hueva de esa que se contagia, yo soy nada paciente con esos detalles. Pidió cerveza tras cerveza, y su cara lo delataba, poco a poco veía como comenzaba a tambalearse, caballerosamente me cedió la oportunidad de pagar (…..) y no es que yo nunca pague, de hecho estoy muy a favor de ello, pero no cuando el mono se avienta casi la cubeta de cervezas y unas papas a la francesa y no hace siquiera el intento de pagar. Debút y despedida ¡no soporto a los mantenidos y fodongos!

Por lo pronto he cerrado tinder oficialmente, llega el punto donde me aburre la misma conversación una y otra vez, no dudo que caiga en sus redes otra vez, porque me resulta adictivo. Creo que ya experimenté suficiente la app, me la he pasado bien, las historias que me deja son buenas y malas, recomiendo la app, ¡sé que se llevarán sorpresas!, desde que quizás encuentren a su otra mitad, como a su compañerito de la primaria, sus vecinos, amigos, conocidos, a sus respectivos novios (que espero no), pero segura estoy que muchos somos sumamente débiles a esta app.

 

Las 3 reglas de oro en Tinder de Fernanda Pérez

1.- Es muy poco probable que encuentres el amor en Tinder. En caso de que lo hagas, eres una excepción, así que siempre ten bien planteado este punto.

2.- Debes tener mente muy abierta, así como puedes encontrar un encanto, también puedes encontrar lo contrario.

3.- Protege a capa y espada tus datos personales. Las citas siempre son en lugares públicos, y si no  puedes correr en tacones, ¡evítalos! Nunca se sabe 😉

Y como un consejo extra, siempre sean ustedes mismas, he escuchado bastantes historias en las que ellos se quejan de que la niña cero se parecía a su foto de perfil o resultó ser todo lo contrario a lo que relataba. Algunas sólo buscan dinero y/o sexo, nada como plantear desde el principio que buscan y cómo son.

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 3 «Mr. Mazatlán»

Por Artur.

Tinder ha registrado un crecimiento de 600% en los últimos 12 meses, ha sido descargado 40 millones de veces desde su lanzamiento en 2012. Está facilitando casi 14 millones de encuentros románticos cada 24 horas.

Forbes, 2015

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

 

Capítulo 3. «MR. MAZATLÁN»

Nombre: Marcos Rodríguez

Edad: 25 años

Instalé Tinder cincos meses antes de lo sucedido porque un amigo me lo recomendó. Había usado otras apps pero las citas fueron fallidas, muy hardcore en algunos aspectos y me pareció que Tinder era muy buena aplicación porque las personas son más pudorosas (risas) y es más genial el sistema porque no es como en otras que cuando te llama la atención una persona, le hablas y a veces te ignoran. En este caso es súper padre porque ves sus fotos, su descripción y le das un like si te gusta. Igualmente la otra persona, en esta hay una mejor conexión que en otras aplicaciones. Me funcionó en algunos aspectos porque conocí a unos muy buenos amigos que de hecho sigo manteniendo en contacto y si me preguntan ¿qué pasó con la pareja? pues bueno, ahí les va mi historia.

Una cita que valió la pena fue con un chico llamado Agustín, al que apodé Mazatlán. Resultó ser una persona que realmente vale la pena. Pasó en octubre aproximadamente, fue como a las 9 de la noche. Yo estaba muy aburrido, quería salir, conocer a alguien y pues estaba usando la aplicación. No sé, andaba de loquillo. Le di like a su perfil y eso que únicamente se veían sus ojos en la foto. Y por suerte fue mutuo, luego en ese entonces que la aplicación tenía el registro de la hora en que se había conectado por última vez, me di cuenta que estaba conectado.

Estuvimos platicando, me dijo que trabajaba en algo administrativo y pues equis. Platicamos al respecto de por qué estaba en la ciudad (porque era de Mazatlán) y dijo que venía de visita a un evento del festival del globo que iba a ser el domingo. Había venido con sus amigos, pero esa noche no había salido con ellos, así que le pregunté sobre qué iba a hacer. Le propuse salir a tomar algo y aceptó. Lo estuve sintiendo muy tranquilo en las conversaciones y eso me llamó la atención. Le pedí que me mandara una foto por whatsapp y a mi gusto me pareció muy atractivo. Fue muy padre que hicieramos match rápido, platicabamos súper fluido. Le interesó mucho mi profesión, a qué me dedicaba, me hizo bastante plática sobre el tema. Y de ahí nos fuimos a la aventura.

Salimos a un antro porque él también tenía ganas de bailar y tomar. Fuimos a un lugar llamado Babel, que por cierto lo recomiendo mucho. Llegamos a las 11:30 y primero pedimos de tomar tranquilo. Fuimos a uno de los tres pisos que es muy relax, platicamos muy a gusto, observamos, viboreamos y analizamos el comportamiento de la gente, lo cual fue algo muy interesante porque a él le encantaba eso. Le decía «mira, yo te voy a señalar varios aspectos». Y así íbamos eligiendo patrones de la personalidad de cada uno de los gays que estaban llegando al piso. Luego bailamos y ya bien entrados pedimos una cubeta. ¡Imagínense una cubeta para los dos! ¡Fue una locura! Fuimos bailando en todos los pisos y tomándonos fotos con muchas personas, con extranjeros, de todo. Fue un momento súper padre, de mucha conexión física también.

Salimos del antro como a las 5 de la mañana, yo no me encontraba en muy buenas condiciones y él tampoco, los dos estabamos súper pedos. Pero de ahí no pasó más, sólo fueron besos. Imagínense, despedirse al día siguiente y nada más dormir dos horas, o sea porque terminamos de que en el hotel y la madre, ¡no pasó nada! Salí a las 7 de la mañana, todo pedo y él igual, casi llorando porque no nos queríamos despedir. Ha sido hasta el momento una de las personas a las que extraño mucho. Actualmente sigo platicando con él y la conexión aún se siente, muy fuerte. Difícilmente lo puedo considerar como amigo, pienso en el futuro ir a visitarlo. Si sirve Tinder hasta cierto punto.

Las 3 reglas de oro en Tinder de Marcos Rodríguez

1.-  No hay que satanizar mucho la aplicación.

2.- No hay que dejarse guiar por el físico.

3.- Hay que tener mucho ojo y mucha conversación con la persona. Yo le hice un gran interrogatorio en todo momento (a Agustín). Obviamente tenía que analizarlo, la verdad si hay que tomarse algo de tiempo, no puedes irte a la ligera con estas aplicaciones.

 

 

Luciérnagas en el estómago (poema)

Por Artur.

 

Los amores solitarios

Algunas veces se encuentran

Susurran junto al viento

Y vuelan como cometas

 

Cuando dos de ellos se unen

El tiempo se detiene

Se miran a los ojos

Iluminando sus placeres

 

El amor es un camino

La distancia es una prueba

Aquellos que lo sobreviven

Son quienes cumplen la meta

 

Tres lunares en el pecho

Una flecha los atraviesa

El corazón está marcado

Y un suspiro acecha

 

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