Las 30 reglas de oro de las Crónicas de Tinder

El año pasado, después de escuchar varias experiencias de gente que había tenido citas con personas que habían conocido en Tinder, se me ocurrió la idea de comenzar a escribirlas. En las dos entregas que hemos lanzado en Duplo, llevamos un total de 10 crónicas de Tinder (si no las han leído les recomiendo mucho que lo hagan) y cada una de las personas que me ha contado su historia, al final me comparte tres reglas de oro de acuerdo a lo que vivió. Debido al mes del amor, decidí compilar estos sabios consejos y dividirlos en 4 áreas: Antes de descargar Tinder, Antes de la Primera Cita, En la Primera Cita y Después de la Primera Cita.

Espero que les sirvan, los apliquen y si descargan Tinder y tienen una cita próximamente, les deseo mucha suerte. 😉 Si quieren compartir su cita conmigo y darme 3 reglas de oro, son bienvenidas sus historias para las próximas entregas.

Antes de descargar Tinder

Antes de la Primera Cita

  • Sé tu mismo/a. No tienes que tratar de ser alguien que no eres para impresionar a la otra persona. Los chavos con los que platiqué me contaron que varias de las chavas con las que habían salido les mentían. (Capítulo 1 Mr. Fodongo)
  • No hay que dejarse guiar por el físico. (Capítulo 3 Mr. Mazatlán)
  • Elige a alguien completamente diferente a ti. (Capítulo 9 Mr. Wine)
  • Busca a un gordito cariñosito. (Capítulo 9 Mr. Wine)
  •  Te tiene que divertir desde que escriben. (Capítulo 2 Mr. Canadiense)
  • Debes tener mente muy abierta, así como puedes encontrar un encanto, también puedes encontrar lo contrario. (Capítulo 4 Mr. Israelí y los otros misters)
  • Si quieres que se amplie tu búsqueda del amor, es básico que sepas inglés. Es como en los trabajos, es un requisito indispensable. Si es necesario hasta mostrar el puntaje del TOEFL. (Capítulo 6 Mr. Gringou)
  • Tienes que ser muy abierto/a en el sentido de las propuestas. (Capítulo 1 Mr. Fodongo)
  •  No mandes fotos desnuda donde se vea tu cara. ¡Eso está súper prohibido! (Capítulo 7 Mr. Psycho)
  • Hay que tener mucho ojo y mucha conversación con la persona. Yo le hice un gran interrogatorio en todo momento (a Agustín). Obviamente tenía que analizarlo, la verdad si hay que tomarse algo de tiempo, no puedes irte a la ligera con estas aplicaciones. (Capítulo 3 Mr. Mazatlán)
  • Pregunten siempre dónde trabajan (traten de comprobar que es así). (Capítulo 10 Mr. Saxobeat)
  • No creas nada de lo que te digan, aprende de lo que me pasó cuando reapareció. Once a psycho, always a psycho. (Capítulo 7 Mr. Psycho)
  • Si se tarda en contestar mucho tiempo un mensaje…¡mándalo a la fregada! No importa que tenga ojos verdes, sea rubio y hable inglés. Un idiota es un idiota en cualquier país. La idiotez no se queda en la aduana. (Capítulo 6 Mr. Gringou)
  • No debe pasar más de un mes desde que comenzaron a escribirse para que se conozcan en persona. (Capítulo 2 Mr. Canadiense)

En la Primera Cita

  • La primera cita debe ser para tomar un café o un drink y no debe durar más de 40 minutos. Si hay química, esta se debe dar en ese lapso de tiempo. (Capítulo 2 Mr. Canadiense)
  •  Una primera cita debe estar acompañada de un buen vino. (Capítulo 9 Mr. Wine)
  • En la primera cita es muy importante ir a algún lugar público. Puede ser en un centro comercial, un cine o un restaurante. ¡Prohibidísimo ir a un bosque! (Capítulo 5 Mr. Cafeinómano)
  • Manden siempre su ubicación a algún amigo o grupo de amigos. (Capítulo 10 Mr. Saxobeat)
  • Hay que ser nosotros mismos y decir lo que realmente pensamos. No cometan el mismo error que tuve al decir que la película me había parecido buena e interesante o tomar una cerveza de más con tal de agradarle a la otra persona. Si no le gustan no se preocupen, hay muchos peces en este mar. (Capítulo 5 Mr. Cafeinómano)
  • Protege a capa y espada tus datos personales. Las citas siempre son en lugares públicos, y si no  puedes correr en tacones, ¡evítalos! Nunca se sabe (Capítulo 4 Mr. Israelí y los otros misters)
  • Si una señora borracha viejita psicóloga te pregunta a ti y a tu date cómo se conocieron, contéstale con toda honestidad. No está de más que gente de la tercera edad se entere de Tinder, inclusive quizás la viejita que conocí llegó a descargar la app. Uno nunca sabe. (Por algo estaba emborrachándose y destruyendo mi cita). (Capítulo 6 Mr. Gringou)
  • Si te dice que es esquizofrénico huye, ni siquiera lo pienses ni le tengas lástima. Que llegue a niveles de estar internado en el Instituto Nacional de Psiquiatría es porque de plano le falta más de una tuerca en la cabeza. (Capítulo 8 Mr. Esquizofrénico)
  • Nunca dejes que los ojos azules te hipnoticen, de ser así comienza a pensar en gatitos atropellados y se te irá la idea de dejarte besar por alguien con esquizofrenia. (Capítulo 8 Mr. Esquizofrénico)
  • Tengan a la mano números de emergencia, como los de la policía. (Capítulo 10 Mr. Saxobeat)

Después de la Primera Cita

  • ¡No te enamores! Inclusive si ya te llaman amor y él vislumbra un futuro juntos viviendo en La Roma. (Capítulo 7 Mr. Psycho)
  • Si crees que es alguien que vale la pena, tómate tu tiempo para conocerlo. Es muy importante no forzar las cosas. (Capítulo 5 Mr. Cafeinómano)
  • Si en la segunda cita no tienen nada de química, es mejor que corten por lo sano y borra cualquier rastro de la persona en tu celular. (Capítulo 8 Mr. Esquizofrénico)

No se pierdan próximamente la tercera entrega de las Crónicas de Tinder.

Crónicas de Tinder. Capítulo 6 «Mr. Gringou»

Por @arturtavera

En febrero de este año decidí publicar cinco crónicas de cinco personas diferentes que usaron la app de citas llamada Tinder. Éstas fueron muy bien recibidas por parte de nuestros lectores y ahora varios meses después, he decidido que es momento de publicar el volumen dos. Tinder es una app creada para encontrar a tu «alma gemela» o un «one-night-stand», actualmente es una de las más populares, e inclusive la mencionan en películas, series, etc.

Si no han leído el primer volumen, les recomiendo que lo hagan. Se divertirán mucho y de paso conocerán 3 reglas de oro que recomiendan las personas que compartieron conmigo sus citas.

¡Comienza el volumen 2!

CAPÍTULO 6. «MR. GRINGOU»

Nombre: Antonio Andrade

Edad: 26 años

Llevo casi un año usando Tinder y he salido con varios chicos (no con muchos, de hecho podrían contarse con los dedos de las manos). Un día estaba en la app y vi a un chavo que me llamó la atención, automáticamente deslicé mi dedo hacia la derecha para un like e hicimos match. Estuvimos platicando como 3 días, pero las conversaciones eran muy cortas, realmente no nos conociamos mucho. En el tercer día fue que decidimos que era tiempo de conocernos en persona y elegimos un lugar en el centro, específicamente en una cafetería. Adam no era de la ciudad, era de Estados Unidos y estaba solamente por tres meses para impartir clases de inglés y aprender español. Lo supe casi de inmediato cuando comenzó a escribir en la app porque conjugaba muy mal los verbos, ¡muy mal!, pero no era razón para no conocerlo. Llegó el día de la cita y yo no tenía preparado mi outfit, como era gringo y quería demostrar mis raíces, decidí por un atuendo típico con huaraches, ropa de manta y sombrero charro, ¡no es cierto! elegí un atuendo casual de pantalón y playera del mismo color.

Iba a tiempo a la cita, estaba a tan sólo unas cuadras cuando me llegó un mensaje de Adam diciéndome que él ya estaba ahí. ¿Por qué había llegado primero y tan temprano? Corrí para llegar lo más pronto posible y justo cuando me iba acercando, vi que la cita era en una cafetería enfrente de la catedral del centro, lo primero que pensé fue «me voy a ir al infierno por tener una cita gay frente a una iglesia, más aparte por haber conocido al chico por una app». Obvio este pensamiento es broma, a veces mis amigos me bromean que me voy a ir al infierno por ser gay y yo les sigo la corriente y les digo que los voy a ver también ahí. Adam estaba sentado en un banqueta y se levantó rápidamente al verme. No se había sentado en la mesa de la cafetería porque supongo que no le gustaba que lo vieran sentado solo. Nos sentamos y cada quien pidió un jugo. Estuvimos platicando sobre muchas cosas como nuestras familias, su experiencia en México, qué nos gustaba hacer, etc. Me pidió que hablaramos en inglés, al principio me daba mucha pena pero accedí. Según él hablaba muy bien inglés, le creí (aunque posiblemente lo dijo porque era la primera cita).

Nos levantamos y caminamos un rato por el centro, hasta que me dijo que tenía que regresar a trabajar para checar una traducción de la publicación de un señor. Yo no quería que se terminara la cita porque había sido muy corta y realmente no nos habíamos conocido tanto como esperaba, así que le propuse que la cita siguiera después de su trabajo. Él accedió y quedamos en vernos 3 horas después.

Llegó la hora de la parte dos de la cita y me dirigí al lugar en el que habíamos acordado que era una pulquería. Yo odio el pulque y todas esas cosas raras, pero accedí para no verme mamón malinchista. Llegué y ahí estaba afuera esperando a que llegara. Entramos al lugar, el cual era muy pequeño, y yo me quedé analizando en dónde nos podíamos sentar. Las mesas estaban ocupadas. Una por un señor que se veía que acaba de salir de trabajar y otra por un chavo que se veía que la estaba pasando muy bien. En la barra solamente había una señora y 2 bancos vacíos a su derecha. La señora me sonrió y me dijo que nos podíamos sentar al lado de ella, que no mordía (pero si mordía). Yo me senté al lado de la señora y Adam a mi derecha. La chica de la pulquería era muy agradable y nos sirvió un aguamiel a cada uno. La señora me empezó a hacer plática y me dijo que si me podía hacer una pregunta muy personal. Me quedé pensando sobre qué tipo de pregunta personal quería hacerme, pero para no quedarme con la duda accedí. La señora me preguntó que si era gay y le contesté que sí. No tenía ningún problema en señalar mi orientación sexual. Después me dijo que ella era psicóloga y que me había estado analizando desde el momento en que había entrado al lugar y que al sentarme al lado de ella y analizar todo mi lenguaje corporal lo había confirmado. Primero pensé: «pinche vieja rara peda que anda analizando a la gente nada más porque le da la gana», a esto se le unió una risa y Adam me preguntó sobre qué me había preguntado la señora. Le dije y ambos nos reímos. La señora me preguntó que si Adam hablaba español y Adam le contestó que entendía lo que estaba diciendo. La señora, de cuyo nombre no me acuerdo pero le pondré la viejita psicóloga, comenzó a hacerle plática a Adam. Primero sobre su trabajo, lo que hacía en México y ya. Adam comenzó a platicar con la chava que atendía, mientras que a mí me tocó seguirle haciendo plática a la viejita fastidiosa. Ésta me preguntó si Adam también era gay y le contesté que sí. Me preguntó que si eramos novios y le dije que no, que apenas nos habíamos conocido. Ante su interés por saber nuestra breve historia, comenzaron a surgir preguntas como: ¿cuánto tiempo llevan de conocerse? (respuesta: unas cuantas horas), ¿Cómo se conocieron? (* suena el grillito por la pregunta incómoda *).

Adam volteó a verme cuando escuchó la pregunta y yo le pregunté si podía contar la historia. Accedió y ya no hubo marcha atrás, le conté a la viejita que nos habíamos conocido en una app llamada tinder y que nos habíamos agradado y que por eso habíamos decidido conocernos en persona. El chavo que estaba sentado en la mesa estaba súper atento a mi historia que cuando lo volteé a ver automaticamente dijo que él no estaba escuchando, sí como no. La viejita me estaba comenzando a fastidiar y de hecho estaba haciendo de esta la cita más rara que hubiera tenido. Adam platicaba con la chava de la pulquería, entonces la viejita se me acercó al oído y me dijo que tuviera cuidado porque la chava me estaba robando a Adam. Me ataqué de la risa y le recalqué que Adam era gay y que no le gustaban las mujeres, pensé en una manera vulgar de decirle que le gustaba otra cosa (el camote jijijiji) pero mejor me quedé callado. Ya me estaba comenzando a fastidiar. La viejilla seguía tomando como si no hubiera mañana y yo estaba cada vez más fastidiado, Adam se dio cuenta que ya no soportaba la situación y me dijo que lo mejor era que nos fueramos. Nos despedimos de la chica y de la viejita y nos largamos de ahí. Los dos estabamos platicando sobre lo raro que había sido haber estado en ese lugar en compañía de la viejita. La chava nos había caído muy bien a los dos, de hecho nos había contado que estaba casada pero estaba enamorada de otro hombre. ¡Soltó un súper chisme del cual era difícil separarse sin saber más sobre él! Siempre hay que hacer un estudio antropológico o mínimo una entrevista tipo Paty Chapoy.

Entramos a un librería y estuvimos ahí un rato, habíamos decidido que queríamos regresar al lugar para saber más la historia de la chica, pero sin que estuviera la viejita chismosa fastidiosa peda psicóloga y no sé que otros adjetivos agregar pero: añada su adjetivo extra aquí:__________. Dimos una vuelta y asomamos nuestra cabeza en la pulquería, pero ahí seguía la viejita. Dimos otra vuelta y ¡ya no estaba! Entramos y Daniela, la chica que atendía, nos comenzó a contar la historia de su vida amorosa. Estaba casada pero estaba enamorada de otro hombre y no sabía qué hacer, si decirle a su esposo o no. Adam y yo no eramos las mejores personas para darle consejos amorosos pero dijimos lo que pensabamos. Daniela me dejó poner mi música en la pulquería, mientras Adam y yo compartiamos una cerveza artesanal (muy buena, por cierto). Después de salir de ahí, caminamos un rato hasta que decidimos cenar pozole. Esta cita se iba haciendo demasiado mexicana, primero el aguamiel, después la cerveza artesanal y para finalizar el pozole. Nos sentamos, estuvimos platicando sobre las personas con las que él había salido en Grindr (otra app, pero para sexo casual aunque jura que es de citas). Yo le conté de las citas que había tenido en Tinder. Creo que con esta plática nos convertimos más en amigos y confidentes que en algo que podría convertirse en una relación corta mientras estaba en México.

Terminamos de cenar, yo me sentía muy lleno y caminamos un rato. Llegamos a un punto en el que cada quien pudiera tomar el transporte público de su elección. Yo pedí un Uber y él se esperó hasta que llegaran por mí. En ese transcurso pasó un carro negro estilo súper héroe y los dos gritamos: ¡el batimóvil! Quizás podría pensarse que nos vimos a los ojos por haber pensado lo mismo y nos besamos, pero no, nos limitamos a reírnos a carcajadas. Nos dimos un abrazo muy fuerte y juramos que nos íbamos a volver a ver.

Jamás nos volvimos a ver. Después de la cita nos escribimos como dos días y habíamos planeado regresar a la pulquería, nuestro lugar favorito, pero él se empezó a comportar muy extraño. Se tardó casi dos días en contestarme un mensaje, en venganza me tardé dos días en contestarle. Después de dos semanas me mandó un mensaje, pero la verdad ya me daba flojerita. No había mostrado interés y hubo un mensaje en el que me dijo que había estado muy ocupado y que por eso se había tardado en contestar mi mensaje. ¿Cuánto tiempo te puede llevar en contestar un mensaje? ¡asshole!

Ya no supe nada de él, se regresaba el 03 de junio a Estados Unidos. Ni siquiera me despedí de él. No sé cómo funcione Tinder en Estados Unidos, pero si estás en territorio nacional mexicano te tienes que apegar a las reglas de las apps de citas en México. La app no me decepcionó, fue la persona. Y aunque no nos besamos ni pasó nada (sólo el abrazo de despedida) tengo muy en claro que tengo que seguir la regla de mi mejor amiga: «tengo que besar a muchos sapos», aunque implique tener citas enfrente de la catedral y sea juzgado por Dios jajajajajaajaja.

Las 3 reglas de oro en Tinder de Antonio Andrade

1.- Si quieres que se amplie tu búsqueda del amor, es básico que sepas inglés. Es como en los trabajos, es un requisito indispensable. Si es necesario hasta mostrar el puntaje del TOEFL.

2.- Si una señora borracha viejita psicóloga te pregunta a ti y a tu date como se conocieron, contéstale con toda honestidad. No está de más que gente de la tercera edad se entere de Tinder, inclusive quizás la viejita que conocí llegó a descargar la app. Uno nunca sabe. (Por algo estaba emborrachándose y destruyendo mi cita).

3.- Si se tarda en contestar mucho tiempo un mensaje…¡mándalo a la fregada! No importa que tenga ojos verdes, sea rubio y hable inglés. Un idiota es un idiota en cualquier país. La idiotez no se queda en la aduana.

Crónicas de Tinder. Capítulo 4 «Mr. Israelí y los otros misters»

Por Artur.

Según datos de la empresa a nivel global, el 85% de los usuarios tienen entre 18 y 34 años. El 48% son mujeres y el 52% hombres. Pese a que los adolescentes forman el grueso de los usuarios, una encuesta que realizó la red social indica que el 80% de las personas que la usan están buscando algo más que un encuentro casual.

El Día, 2016

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

Capítulo 3 «Mr. Mazatlán»

 

Capítulo 4. «Mr. Israelí y los otros misters»

Nombre: Fernanda Pérez

Edad: 29 años

Mi nombre es Fer y soy adicta a Tinder. Esta historia comienza un día no muy lejano del 2015, septiembre para ser exactos, cuando un amigo insistió en que debía descargar la app, ya que él usaba la versión gay “Grindr” con bastante éxito, a lo cual sin necesidad de que insistiera demasiado, accedí, descargué la app, me registré y la aventura comenzó.

Confieso que los primeros match que hice fueron hombres a quienes él eligió y poco a poco sumaba hombres con quienes platicaba, algo muy inocente, debido a que personalmente me da un poco de miedo, sabiendo la cantidad de locos, enfermos, y/o en su defecto desconocidos, a los que literalmente les brindas acceso e información de tu vida, pues no es cualquier cosa…aquella primera vez que recién comenzaba en la app, llegué a conseguir cerca de 80 match, así que también es un buen estimulante al ego, aclaro que no con todos hablé y obviamente tampoco los conocí.

Uno de los primeros hombres que yo no elegí, pero con el cual hice match fue Poncho, platicamos aproximadamente durante 2 semanas, día y noche, de cosas cotidianas, de la familia, los amigos, los gustos, su trabajo, las demás citas tinder, (y les tengo que decir que en su repertorio cuenta con cada personaje…¡bárbaro! jaja) y así, lo típico, debo resaltar que para ese entonces nuestra comunicación ya se daba mediante whatsapp, y les confieso que su voz es maravillosa, de esas que derriten a una. Total que un tiempo después (y yo enamorada de mis mensajes de audio), accedí a conocerlo en un café interactivo (de esos que tienen jueguitos de mesa) en una nueva y pequeña plaza al sur de la ciudad.

Dado que por fortuna también coincidíamos en rumbos, llegué 10 minutos antes, me compré un helado para hacer amena mi espera, además de disimular mis nervios, subí las escaleras y lo esperé afuera del café donde nos citamos. Moría de nervios, esta era –LA CITA- ¡hacía cuatro años que no tenía una! Cinco meses antes había roto mi compromiso, era el primer hombre después de tanto tiempo y tantas cosas, así que al momento que lo vi subir las escaleras eléctricas de la plaza, mi corazón se detuvo, mi escáner se activó, el hombre era muy de mi tamaño, ¡y miren que no soy una top! Mi 1.60 mts. me hace feliz. Era un poco calvo (o de frente muy amplia) pese a sus 30 años, bien vestido, olía delicioso, traía cara de desvelo por así decirlo, lentes de Sol, que al quitárselos hacían resplandecer unos ojos entre miel y verdes que hicieron temblar mis piernas, hoy que lo pienso…seguro tiene ese movimiento muy bien ensayado. Me saludó con un beso en la mejilla y un abrazo, como si nos conociéramos de toda la vida, (confieso que vía whatsapp nos llevábamos perfecto, incluso ya me marcaba para saber cómo estaba, qué tal mi día..etc.).

Salimos de la plaza sin rumbo, dado que yo aún no me terminaba mi helado, regresamos y nos metimos al famoso café interactivo “El 8”, pedí una malteada y él un café, y nos dispusimos a jugar jenga. Las horas pasaron, más rápido de lo que imaginé, platicamos, reímos, jugamos. -¡Si gano te beso!- exclamó, -¡si gano no lo haces!- exclamé. Y en efecto, soy de las mejores jugadoras de jenga en el mundo. Sus intentos por besarme siguieron, salimos del lugar, me llevó a mi casa y ahí la noche terminó, sana y salva. La comunicación siguió, las salidas también y de pronto ya nos encontrábamos en medio de algo, que nunca supe definir, puesto que al pasar de los meses se fue complicando, su trabajo lo absorbe gran parte de la semana, si no es que toda la semana, y el tiempo que dedicaba a compartir conmigo era contado, lo cual para mí en aquel momento de mi vida donde personalmente me encontraba demasiado frágil, no funcionaba y la historia terminó, un corto tiempo muy intenso. Yo quería más, él no podía ofrecerlo, dijimos adiós, que hoy sé fue un hasta luego, dado que la comunicación sigue, no somos los mejores amigos, pero el tiempo dirá. Mientras esta historia duró, me olvidé de tinder por completo. Sólo había intercambiado números como con tres niños más, y con los cuales no pasaba nada, más que un saludo de vez en cuando y ya.

Recuerdo vagamente que cuando me encontraba en la historia anterior, un chico extranjero llamado Elian comenzó a buscarme, en ese momento fue algo demasiado X, no di muestra alguna de interés, así que sólo platicábamos lo básico, de vez en cuando nos saludábamos, pero nada más. Así que cuando todo terminó con Poncho, volví a tinder y me animé a salir con varios chicos con los que platicaba, siempre a lugares públicos y por lo regular a algún café. Conocí a un chileno llamado Lalo, que hablaba hasta por los codos, su vida era básicamente trabajo y fiesta a morir. Con Pablo, la cita fue en el centro de Coyoacán a las 4pm, esperé hasta las 4:30 y me fui, me llamó 4:50 preguntando si ya me había ido… breve historia.

Después conocí a Santiago, un español muy encantador y muy intenso que al día siguiente regresaba a España, y con el cual mientras tomábamos café planeamos los nombres de nuestros 3 hijos y como sería nuestro hogar. Se vale soñar a veces también, aún platicamos de vez en cuando.

Diego es un chico apasionado del cine y la música, que al día de hoy conservo y con el cual me llevo muy bien, sólo en plan de amigos. Nos vemos regularmente, me presta pelis y yo a él libros, se divorció hace dos años, tiene una hija y viaja mucho, un hombre centrado y buena persona.

Un buen día por fín conocí a Danny, la cita fue en La Roma. Llegué un poco tarde, lo vi y no lo creí, imaginen que un hombre de 1.90 aproximadamente, chamarra de cuero, ojos miel, barba castaña, facciones perfectas, sonrisa de ensueño, se levanta, las saluda y las abraza. Una es fuerte…¡pero así no se puede! Lo defino como el hombre más guapo que he visto en mi vida (es israelí) que aunque la comunicación ha sido un tanto limitante, no ha sido problema, sencillo, con carisma, con mil historias por contar.

Recuerdo que le pregunté sobre qué buscaba en tinder, a lo que respondió que una relación, me contó que llevaba aproximadamente 5 citas tinder y que ninguna le había parecido adecuada, él dijo que le habían tocado puras locas, yo imaginé loquera mental, pero me sacó de mi error diciendo que casi todas sólo buscaban llevarlo a la cama, y hasta cierto punto lo entiendo, ¡el tipo es un encanto!, pero dije: ¡¡¿¿queeeee???!!…pobre. Ellos también sufren de eso jajaja total que después de varias citas sin que nada pasara, sólo café y charlas, me invitó a ver una peli a su casa y obviamente acepté. En efecto, les recomiendo ampliamente un israelí en sus vidas, porque lo de ahí abajo como lo de arriba tampoco lo había visto en mi vida, lo recuerdo y sonrío de nuevo.

El caso es que con Danny la historia sigue, muy incierta, pero lo he disfrutado bastante y esta vez consciente estoy de que dure o no, es por mucho el hombre que más me ha gustado en la vida. Tiene sus detalles muy de medio oriente, pero nada que no pueda soportar, aún no termino de descifrarlo, viaja con frecuencia a varios estados del país, por lo que a veces resulta complicado coordinarnos, no comprendo muchas ideas en cuanto a su religión y educación, platicamos durante horas, regularmente toma su guitarra y cantamos, vemos series de tv, pelis, muy de amigos, compañeros, aún lo veo y me derrito, pero supongo se me pasará. No puedo definir que somos, y hoy por hoy no me importa, que dure lo que tenga que durar, ha sido por mucho lo que necesitaba en este momento exacto, así, simple, sin complicaciones, sin exigencias, puede sonar como sólo para pasar el rato…y tal vez, para pasar un muy ameno rato.

Justo el día de ayer salí con un chico que había insistido bastante, su nombre es Román, llegó tarde, desaliñado, como enojado o frustrado o nervioso, ¡qué se yo! Imaginen, despeinado, su cabello todo como grasoso, su tono de voz cero le ayuda. Habla como con hueva de esa que se contagia, yo soy nada paciente con esos detalles. Pidió cerveza tras cerveza, y su cara lo delataba, poco a poco veía como comenzaba a tambalearse, caballerosamente me cedió la oportunidad de pagar (…..) y no es que yo nunca pague, de hecho estoy muy a favor de ello, pero no cuando el mono se avienta casi la cubeta de cervezas y unas papas a la francesa y no hace siquiera el intento de pagar. Debút y despedida ¡no soporto a los mantenidos y fodongos!

Por lo pronto he cerrado tinder oficialmente, llega el punto donde me aburre la misma conversación una y otra vez, no dudo que caiga en sus redes otra vez, porque me resulta adictivo. Creo que ya experimenté suficiente la app, me la he pasado bien, las historias que me deja son buenas y malas, recomiendo la app, ¡sé que se llevarán sorpresas!, desde que quizás encuentren a su otra mitad, como a su compañerito de la primaria, sus vecinos, amigos, conocidos, a sus respectivos novios (que espero no), pero segura estoy que muchos somos sumamente débiles a esta app.

 

Las 3 reglas de oro en Tinder de Fernanda Pérez

1.- Es muy poco probable que encuentres el amor en Tinder. En caso de que lo hagas, eres una excepción, así que siempre ten bien planteado este punto.

2.- Debes tener mente muy abierta, así como puedes encontrar un encanto, también puedes encontrar lo contrario.

3.- Protege a capa y espada tus datos personales. Las citas siempre son en lugares públicos, y si no  puedes correr en tacones, ¡evítalos! Nunca se sabe 😉

Y como un consejo extra, siempre sean ustedes mismas, he escuchado bastantes historias en las que ellos se quejan de que la niña cero se parecía a su foto de perfil o resultó ser todo lo contrario a lo que relataba. Algunas sólo buscan dinero y/o sexo, nada como plantear desde el principio que buscan y cómo son.

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

Por Artur.

En el 2014,  Tinder fue nominada App del Año en los Premios Enter.Co, con más de 50 millones de usuarios.

 

Si te perdiste la introducción de las Crónicas de Tinder y el Capítulo 1 «Mr. Fodongo», puedes leerlos aquí.

 

CAPÍTULO 2. «MR. CANADIENSE»

Nombre: Natalia Maldonado

Edad: 39 años

El año pasado mi hermana me invitó a que la visitara en Tucson, Arizona para que pasara las fiestas de diciembre con ella, su marido y mi sobrino. Unos días antes de viajar me reuní con una de mis amigas y me dijo que mi cabello se veía fatal, que tenía que hacerme un cambio de imagen. Fuimos con su estilista llamado José y mientras estabamos ahí, él me empezó a contar de una app que utilizaba para conocer gente llamada Tinder, le di mi teléfono y la descargó. Me enseñó cómo funcionaba para que yo pudiera usarla mientras me encontraba en Tucson. Una de las desagradables sorpresas que me llevé en la app fue encontrarme a uno de mis ex-compañeros de trabajo, obviamente se ganó un deslizamiento del dedo hacia abajo (o sea un NOPE). Es increíble la cantidad de hombres que hay en Tinder y ¡hay de todo!

Ya en Tucson volví a utilizar Tinder y empecé a encontrar muchos hombres interesantes. Había uno de ellos que era soldado y tenía un cuerpo como de G.I. Joe. Otro era un médico y me platicó del hospital en el que trabajaba, así que yo muy astuta me metí a la página del hospital para investigar más sobre él (una siempre debe estar segura de con quien sale). Me encontré mucha información de él hasta que llegué a un apartado que decía que esa información podía ser susceptible para algunas personas porque podría tratarse de algún delito como homicidio, violación o robo. Decidí ya no seguir indagando más (a pesar de que podía pagar por obtener esa información) y mejor cancelé nuestra compatibilidad para ya no seguir hablando con él. La verdad, que miedo que me hubiera aparecido eso.

Después decidí que ya era momento de conocer a dos que me llamaban la atención. Así que los cité a ambos en el mismo bar, uno de 8 a 9 pm y el otro de 9 a 10 pm. ¡Dos pájaros de un tiro! Me arreglé para mi cita doble, tomé las llaves del coche y salí de la casa de mi hermana. El primero llegó puntual y comenzamos a hablar, las cosas se estaban poniendo interesantes hasta que comentó que tenía un negocio con su ex-esposa y además tenían dos hijos. Eso ya no me gustó, así que en ese momento se ganó un tache y obviamente perdió completamente mi interés. Me levanté del asiento, nos despedimos y me fui al coche. Le di una vuelta a la manzana, me volví a estacionar en el mismo lugar, me retoqué el maquillaje y me bajé del auto, preparada para mi segunda cita con el G.I. Joe. La cita fue igual, hubieron muchas cosas que no me gustaron.

Mi hermana, como buena cómplice, escuchó todo lo que había pasado esa noche de mis citas. Volví entrar a Tinder y me apareció un hombre muy guapo llamado Anthony. Se ganó un LIKE automáticamente de mi parte y mi sorpresa fue que hicimos MATCH, o sea que él ya me había dado LIKE. Comenzamos a platicar y se me hizo muy divertido, me comentó que trabajaba de administrador de una minería. Todo iba muy bien hasta que le pregunté del lugar en el que vivía y me dijo que era de Vancouver, Canadá. Me sorprendió que estuviera tan lejos porque unicamente me aparecían los que estaban cerca, él me platicó que estaba utilizando la opción de compatibilizar en un lugar que vas a visitar, tenía programada una visita con sus amigos a Phoenix  a finales del mes por el año nuevo. Así que aprovechamos la ocasión y él iba a viajar antes de lo programado para que me visitara en Tucson.

Finalmente llegó el día en el que me iba a visitar y por fin nos íbamos a ver en persona. Yo tenía muchos nervios de que no fuera como en las fotos. Días antes me había dicho que quizás me besaría a la media noche en año nuevo si jugaba bien mis cartas. Mi hermana, mi cuñado y mi sobrino estaban en la casa conmigo (por precaución). De repente se estacionó un carro frente a la casa, mi hermana se asomó por la ventana de la cocina y me avisó que ya había llegado Anthony. Me acerqué a la entrada de la casa, pensé en lo que iba a hacer si no me gustaba fisicamente (¿regresaría a la casa y no le abriría?). Salí y lo vi, no estaba nada mal en persona. Me fui acercando hacia él, me saludó y yo lo besé en la boca (aquí están tus pinches cartas, en la basura). El beso lo tomó completamente por sorpresa.

En los días siguientes nos seguimos conociendo más, convivimos, lo acompañé a Phoenix, conocí a sus amigos y comenzamos una relación. Estuvimos juntos como dos semanas y pasamos juntos el año nuevo. Nos dimos cuenta que eramos el uno para el otro y muy compatibles. Él se regresó a Vancouver y yo a México a principios de enero de este año. Acordamos que me iba a visitar en México a finales de enero. Las cosas van muy en serio con él.

NOTA DE ARTUR: Natalia actualmente se encuentra comprometida con Anthony, quien le entregó el anillo el pasado mes de enero cuando vino a visitarla a México. En marzo ella va a ir a Vancouver para conocer a su familia política, aún no hay fecha exacta para la boda pero es posible que sea entre noviembre y diciembre. ¡Espero ser invitado a la boda de mi historia favorita de Tinder hasta ahora! #TinderLoveStory

 

Las 3 reglas de oro en Tinder de Natalia Maldonado

1.- Te tiene que divertir desde que escriben.

2.- No debe pasar más de un mes desde que comenzaron a escribirse para que se conozcan en persona.

3.- La primera cita debe ser para tomar un café o un drink y no debe durar más de 40 minutos. Si hay química, esta se debe dar en ese lapso de tiempo.

 

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Por Artur.

Introducción

Febrero es el mes del amor y la amistad, pero seamos honestos, celebramos más el amor que la amistad el día 14 (sino pregúntenle a las parejitas que seguramente ya tienen reservación para cenar en algún restaurante). Gracias a la tecnología existe una app muy famosa llamada Tinder, en la cual se puede conocer (dependiendo de lo que estés buscando) a esa media naranja o a ese/esa one night stand. A partir de hoy subiré cada lunes de este mes una crónica de Tinder, las cuales están basadas en las anécdotas que me contaron 5 personas de diferentes edades que han utilizado la app y que buscaban el amor verdadero. A algunas de esas personas les fue muy bien y a otras no tanto. Espero que disfruten mucho estas crónicas y crean en el amor, no como mi amigo Jonathan que siempre me repite que el amor es un producto de la publicidad y mercadotecnia. Por cierto, los nombres de las personas involucradas fueron cambiados, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia o significa que eres tú quien sale en la historia. Al final de cada crónica hay 3 reglas de oro en Tinder que me compartieron mis conocidos. ¡En sus marcas, listos, match!

Si quiere saber más sobre la app Tinder, da clic aquí

CAPÍTULO 1. «MR. FODONGO»

Nombre: Violeta Carrasco

Edad: 29 años

Un día mi mejor amiga me dijo que abriera Tinder y yo le contesté que no tenía tiempo de andar haciendo esas tonterías. Total, un día lo hice y empecé a ver que había todo tipo de chavitos. Tu pones el rango de edades y la distancia, entonces pues a mi me aparecían en mi entorno que es la Colonia del Valle y la Narvarte, ya por muy lejos el centro. Comencé a platicar con varios con los que había hecho match y uno de ellos que estaba guapetón y se llamaba Pedro me empezó a platicar que tenía una perrita llamada Matilda (como la de la película de la niña que mueve cosas) y le ponía moñotes. Todo estaba muy padre hasta que me pidió que si le podía mandar fotos donde saliera más encueradita, fue ahí donde decidí alejarme de él porque eso ya no me latió.

Después comencé a platicar con uno llamado Hansel, que me empezó a llamar la atención, me hacía reír y eso a mi es algo que me agrada de los hombres. Un día me pidió mi teléfono para mejor platicar por whatsapp y se lo di, entonces todos los días platicabamos por whatsapp y a veces nos hablabamos por teléfono para saber cómo estabamos o cómo nos había ido en el día. También nos mandabamos fotos, pero había algo que no me latía de sus fotos, pensaba que algo raro tenía y no me latía al 100%. La cosa es que después de un mes me dijo que deseaba que nos conocieramos en persona y yo pensé que ya era tiempo y se me hizo fácil y le dije «bueno, vamos a vernos».

Nos citamos para vernos un día festivo que yo no trabajé y la verdad me sentía como escuincla de secundaria como de «¡ay tengo una cita, que emoción!, entonces medio me arreglé (¡aja!) y nos quedamos de ver cerquitita de mi casa. Yo no quise que pasara por mi porque me daba miedo que supiera donde vivía. Así que lo cité a una cuadra de mi casa sobre Cuauhtémoc, entonces yo iba toda nerviosa, temblando, las manos sudándome, yo como una vil escuincla de secundaria.

Entonces veo varios carros estacionados afuera del metro Eugenia, pero yo no sabía que carro tenía porque no se me había ocurrido preguntarle. De repente me echa las luces un carro y yo de ¡oh my god!, porque el niño traía un Mini Cooper rojo, todo nice, el mejor, bueno, no sé de carros pero supongo que era el mejor. Entonces pensé «un Mini Cooper, vamos por buen camino» (obviamente yo nada interesada jajajaja) y entonces me subo y nos saludamos. Me dijo que me veía muy guapa y que estaba mucho mejor en persona y le agradecí, pero en ese momento pensé «algo raro tiene este» (o sea medio fodongón). Iba con una playera playera gris asquerosa, fodonga, deslavada, pero traía figuritas y yo no lograba identificarlas.

Decidimos ir a Plaza Universidad y cuando nos bajamos del carro se da cuenta que se le había olvidado su sudadera, entonces la saca y voy viendo la sudadera más vieja, aguada, torcida, descolorida, ugh ¡horrible! Y yo así de ¡noooooooooooo! Y en ese momento por fin me doy cuenta que su playera tenía un estampado de una banda de rock metal horrible y todo su look era fodongo, llevaba unos pantalones de mezclilla aguados y unos tenis ¡ugh! Y en ese momento pensé «¿qué hago aquí?». La verdad el chavo estaba un poco chonchito, o sea no me fijo en eso, pero él que estaba vistiendo de esa manera, hacía que se viera más gordo fodongo.

Entonces nos metimos a la plaza e íbamos subiendo las escaleras y hubo un momento en el que me quiso agarrar la mano y yo de «¡nooooooo por favor, ¿qué le pasa a este?!». Claro que yo iba volteando para todos lados porque me daba una pena que me viera algún conocido con él. Total que fuimos a comer algo a la zona de fast food y me seguía haciendo reír, pero ya no era la misma chispa porque ya no me gustaba fisicamente y yo me sentía muy mal porque pensaba «que mal porque es un chavo muy educado, de familia, trabajador, independiente, pero su físico no me gusta».

Decidimos entrar al cine a ver La Cumbre Escarlata y él se compró una palomitas grandes. Ya en la película yo veía como se las estaba comiendo y era de esas personas que llenan el puño y se lo tragan todo como si no hubiera un mañana, mal plan. Yo ya me quería ir a mi casa y decirle «ya no quiero salir más contigo». Cuando nos despedimos me preguntó que cuándo nos íbamos a volver a ver para salir y yo por dentro de que «nunca», pero le contesté que mejor nos escribíamos. Intentó besarme, pero yo me alejé, por supuesto. Me fui muy triste a mi casa y me di cuenta que no soy una mujer interesada porque él es el administrador del negocio familiar y le va bien, pero no porque le va bien significa que debe haber algo y aparte no me gustó fisicamente.

Luego se dio un cambio laboral para mi y me tuve que mudar a Cuernavaca. Me preguntó que a dónde me había ido, pero no le dije la verdad y le inventé que me había ido a un estado muy lejos porque era capaz de visitarme en Cuernavaca al estar tan cerca del D.F. Ya estando en la nueva ciudad me seguía escribiendo y yo le decía que estaba muy ocupada o en la loquera, la verdad me salía por la tangente hasta que me dejó de escribir. Me sentí muy mal por no haberle dicho la verdad, pero creo que fue una buena experiencia.

Después seguí buscando niños en Tinder, pero la verdad es que creo que no es mi red social favorita. No ando buscando ese tipo de hombres porque hay de todo. Hay desde los chavitos súper nerds que te platican de sus experimentos o que ellos son los más inteligentes del mundo. Otros que nada más buscan sexo, otros que nada más quieren una noche de copas. Entonces la verdad decidí cerrar Tinder el primero de enero del 2016 a las 12:15 de la madrugada y pues ya, me quedo con esa experiencia. Para mi en lo particular, fue una buena experiencia porque igual conoces chavitos, te atacas de la risa, pero bueno, ya no abriré más Tinder. Ya me da mucha flojera andar viendo de que si, no, si, no.

Las 3 reglas de oro en Tinder de Violeta Carrasco

1.- No creas que vas a encontrar al amor de tu vida en Tinder.

2.- Tienes que ser muy abierto/a en el sentido de las propuestas.

3.- Sé tu mismo/a. No tienes que tratar de ser alguien que no eres para impresionar a la otra persona. Los chavos con los que platiqué me contaron que varias de las chavas con las que habían salido les mentían.

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