Ya está disponible la primera línea masculina de Stradivarius

Inditex, uno de los mayores grupos de distribución de moda en el mundo que posee marcas como Zara, Pull&Bear, Bershka y Stradivarius, decidió que esta última necesitaba una línea masculina para seguirse expandiendo. A partir de hoy 01 de febrero, Stradivarius Man se encuentra disponible en 32 tiendas de 17 mercados internacionales y 22 mercados online en donde opera, dentro de los cuales se encuentra México.

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La colección está inspirada para hombres entre 25 y 35 años que les gusta la moda, que tienen estilo y les gusta estar cómodos. Las prendas están divididas en tres bloques: Smart, Cotton y Denim. La primera es más cosmopolita y se compone de prendas sencillas; la segunda es de fibras naturales con diseños más informales y colores neutros; mientras que la tercera está compuesta de tejidos y patrones innovadores.

Para este lanzamiento, el modelo británico George Alsford (@georgealsford) fue elegido como la imagen oficial por contar con los valores y filosofía de la marca, además de contar con mucho estilo.

Si quieres ver los looks, prendas y accesorios que conforman Smart, Cotton y Denim de Stradivarius Man, puedes visitar su página oficial. Las tiendas físicas donde estará disponible esta línea masculina en México son el Centro Comercial Via Vallejo en la Ciudad de México y el Centro Comercial Altama City Center en Tampico, Tamaulipas. Si no vives en ninguna de estas ciudades, recuerda que puedes comprar en línea.

Si te suscribes a su Newsletter, obtienes un 20% de descuento en tu compra del 01 al 05 de febrero.

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El matrimonio igualitario es aprobado en la constitución de la CDMX

Por @arturtavera

El matrimonio igualitario se define como la unión entre dos personas del mismo sexo y el cual es reconocido legalmente. Desde el año pasado, este tema ha cobrado más relevancia porque el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, presentó una iniciativa al Congreso de la Unión para permitir el matrimonio igualitario en todo México, ya que es un derecho que nos corresponde a todas las personas como ciudadanos que somos de este país.

Esto creó descontento en las personas conservadoras de nuestra sociedad mexicana (que saquea supermercados) e hizo que el Frente Nacional por la Familia se opusiera a esta idea porque no era «normal» al ir en contra de la naturaleza y lo que Dios había señalado como bueno. Después de que los del Frente dijeran que el imperio gay estaba a punto de comenzar, que demostraran todo el odio que puede existir hacia las personas de la comunidad LGBTTTI (aunque decían que no era discriminación) y que no se aprobara la iniciativa de Peña Nieto (una de las cosas buenas que hizo que no se cuentan pero cuentan mucho aunque haya quedado a medias), al menos el matrimonio igualitario logró ser aprobado por la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México y ahora posee un rango constitucional que le da reconocimiento. Bravoooo!

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El matrimonio igualitario fue aprobado por 68 votos a favor y 11 en contra. Una de las cosas que más llamó la atención fue que el PAN, partido conservador y de ultraderecha, tuvo un voto libre y de conciencia, ya que reconoció que entre sus filas hay militantes que pertenecen a la comunidad LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Tránsgenero e Intersexual) y que merecían todo el respeto.

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Dentro de los que votaron en contra se encuentran Aida Arregui, Hugo Erick Flores y Andrés Millán del PES (Partido Encuentro Social); Alejandro Bustos del PVEM (Partido Verde Ecologista de México); y los legisladores Federico Döring, Cecilia Romero y Margarita Saldaña.

Finalmente el artículo 16 inciso H numeral 2 aprobado este martes quedó así: «Se reconoce en igualdad de derechos a las familias formadas por parejas de personas LGBTTTI con o sin hijas e hijos, que estén bajo la figura de matrimonio civil, concubinato o alguna otra unión civil».

Me da gusto que como país, al menos en la Ciudad de México, se haya logrado esto para que todas las personas tengamos los mismos derechos que nos corresponden como ciudadanos y así erradicar la discriminación en cuanto a la orientación sexual e identidad de género. Claro que ante esto el Frente Nacional por la Familia comentó  que las familias de la capital del país fueron severamente atacadas por la aprobación del matrimonio igualitario en la constitución, porque esto vulnera a las familias e incluye términos que sirven a la imposición de la agenda de la ideología de género. #Seriously?  Ya se habían tardado en hablar ¬¬

Mexico Gay Marriage

#LoveIsLove

5 de Mayo: Batalla de Puebla

El 5 de mayo es una fecha importante para nuestro país, sin embargo, los mexicanos que habitan en Estados Unidos la celebran como orgullo nacional como si fuera su 4 de julio. De hecho hasta hay concursos como «Pequeña 5 de Mayo», algo así como Little Miss Sunshine pero en mexicano. También los no mexicanos de USA, o sea los gringos, celebran esta fiesta con todo lo que representa el estereotipo mexicano: zarape, tequila, piñata, etc (muchas gracias Speedy González). Mientras tanto, en México no se celebra de esa manera y solamente es asueto. Quizás algunos recuerden la representación en la que participaron en la primaria, o tengan alguna idea de qué se trata el 5 de mayo, pero no se preocupen, aquí les recordaremos lo que fue la batalla de Puebla.

En 1861, México se encontraba en bancarrota y tenía una deuda externa con tres países europeos. El presidente en aquel entonces, Pablo Benito Juárez García (aka Benito Juárez) pidió una prórroga de dos años para poder pagar la deuda. A Inglaterra le debía 69 millones, a España 9 millones y a los franceses 2 millones. Los 3 países europeos se suscribieron a la Convención de Londres en octubre de 1861 y enviaron militares a México para reclamar lo que les debían. El gobernante de Francia, Napoléon III, vió una oportunidad para invadir México y establecer una monarquía, para luego extenderse a Estados Unidos (nada tonto ese Napoleón).

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En abril de 1862 desembarcaron los franceses en Veracruz con la misión de llegar al centro del país y tener el control de la Ciudad de México. El 5 de mayo de 1862, el general Ignacio Zaragoza Seguin, dos mil soldados y como 2700 campesinos combatieron al ejercito francés en los límites entre Puebla y Veracruz en los alrededores de una iglesia usada como fortaleza en Acultzingo. Después de la batalla, los mexicanos liderados por Zaragoza lograron salir victoriosos y estaban muy felices porque le habían ganado a una potencia extranjera mucho mejor preparada y que en ese entonces era muy respetada. El general Ignacio Zaragoza le mandó un informe al presidente Juárez en el que le decía lo siguiente:

«Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con soberbia, necedad y torpeza.«

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El general Ignacio Zaragoza.

Sin embargo, esto no impidió que los franceses invadieran México, sólo retrasó su intervención, ya que al año siguiente Francia logró derrotar al ejército mexicano, tener el control de la Ciudad de México e imponer a Maximiliano de Habsburgo y Carlota como emperador y emperatriz de México. Pero esto ya es otra historia en la que se involucra Porfirio Díaz, quien por cierto, trajo el cinematógrafo a México.

DATO CURIOSO: Ignacio Zaragoza y la batalla de Puebla aparecían en el anterior billete de 500 pesos.

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El juego de las manos y miradas (ficción)

SELLO

Sabía que no estaba siendo puntual, volvió a mirar su relój con la esperanza de que se diera cuenta que había visto mal la hora, pero no, faltaban exactamente 20 minutos para que su entrevista comenzara. Iba a ser una muy mala imagen si llegaba tarde y seguramente eso iba a provocar que no obtuviera el trabajo. Andrea bajó apresuradamente las escaleras para tomar el metro, a tres escalones antes de llegar al piso dio un salto, como si se tratara de una carrera de obstáculos en tacones. Se abrió paso entre la gente porque sabía que si no hacía eso iba a perder la entrevista, para la cual se había preparado mucho, o eso creía ella. Asomó su cabeza hacia el túnel y vio que el metro venía hacia ella, dio un paso atrás para que no fuera arrollada y evitar aparecer en la nota roja del próximo día. Podía sentir cómo el aire hacia que su cabello tapara su cara, menos mal que ese día se había aplicado la crema anti frizz para evitar ese tipo de situaciones. Las puertas se abrieron de par en par y comenzó a bajar la gente que se quedaba en esa estación. Apresuradamente logró entrar y se sostuvo del primer tubo vertical que estaba en la entrada.»Solamente son cuatro estaciones, obviamente vas a llegar» – eran las palabras que se repetían en su cabeza una y otra vez. Las puertas del metro se cerraron y comenzó el viaje contra el tiempo.

Tenoch tomaba su café tranquilamente, dio el último sorbo y depositó el vaso en la basura de la estación Emiliano Zapata. Miró el viejo relój de mano que le había heredado su abuelo, las cintas eran de un cuero muy desgastado, pero a él no le importaba. Había aprendido a no darle importancia a detalles insignificantes y ese era un de esos. La hora marcaba 08:42, bajó el brazo y dirigió la mirada hacia los lados, llamó su atención una joven que tenía una cuchara y que por alguna extraña razón se la ponía en los ojos y hacia movimientos extraños en sus pestañas. Volteó hacia el otro lado y vio a un joven tomándose una selfie mientras sacaba la lengua. Tenoch confirmó su teoría de que en el metro podían haber muchas cosas extrañas y sobrenaturales. Dirigió su mirada hacia el túnel y vio que los vagones se dirigían hacia él. Dio un paso hacia adelante, sin cruzar la línea amarilla. Las puertas se abrieron, Tenoch esperó a que alguien bajara pero nadie lo hizo, así que entró y se sostuvo del primer tubo en la entrada. Su mano rozó ligeramente la de una chica que tenía el cabello alborotado y una cara de completa angustia.

En el instante en que la mano de Tenoch rozó la de Andrea, esta lo volteó a ver. Tenoch tenía la mirada perdida hacia la ventana y su respiración era muy acelerada. De pequeño se había quedado atrapado en un elevador cuando estaba de vacaciones en Acapulco, y debido a ese trauma de la infancia, le tenía miedo a los lugares encerrados. «Solamente son cuatro estaciones» – eran las palabras que Tenoch repetía en su cabeza una y otra vez. Las manos de ambos se encontraban a 4 cm de distancia, igual que el número de estaciones que cada uno iba a recorrer esa mañana. Tenoch retiró su mano del tubo para secarse el sudor en el pantalón, regresó su mano al sitio en el que se encontraba, pero sin darse cuenta la puso sobre la de Andrea. Esta vez ambas miradas se encontraron, Tenoch susurró una disculpa, mientras una gota de sudor se deslizaba sobre su frente y movía su mano hacia arriba, sujetándose más fuerte. Andrea cerró los ojos por un segundo y asintió, confirmando que aceptaba su disculpa, aunque realmente no era necesaria una disculpa. El metro llegó a la siguiente estación y subieron cuatro señoras y tres señores. Todos comenzaron a apretarse, Tenoch sentía que no podía respirar, así que cerró los ojos por un momento para tranquilizarse. Odiaba no poder moverse, era su peor pesadilla. Andrea lo observaba detenidamente y veía al pobre hombre sufrir por dentro.

El tubo ya se había llenado de muchas manos y había obligado a que las de ambos se encontraran nuevamente a escasos centímetros. Al abrir los ojos, Tenoch vio que Andrea lo estaba observando detenidamente, ella por su parte al percatarse de haber sido descubierta, dirigió su mirada hacia la puerta, tratando de disimular el interés que le causaba su agonía. Llegaron a otra estación y las cuatro señoras y los tres señores salieron disparados del vagón en diferentes direcciones. Nadie subió en esa estación. A pesar de que ya había espacio suficiente en el tubo, ninguno de los dos movió su mano. Tenoch deslizó su mano hacia abajo hasta llegar a tocar la de Andrea. Ella pareció no incomodarse, podía sentir el calor de aquél hombre, ese calor que emanaba su mano por un trauma de la infancia y que seguramente iba a estar con él hasta los últimos días de su vida. Andrea sentía la mirada de él, así que dirigió sus ojos para que encontraran los suyos y le regaló una sonrisa, mientras hacía esto pensó que seguramente ese hombre había pedido que su cuerpo fuera incinerado para que no permaneciera por siempre en un ataúd. Tenoch, por su parte, le regresó la sonrisa, sólo que la de él incluía dientes. Al hacer esto se percató de las pestañas de Andrea y la imaginó haciendo movimientos extraños con la cuchara, una cuchara que seguramente debía estar en su bolso. Las miradas y manos de ambos permanecieron así por un instante.

El metro llegó a otra estación y frenó de golpe, las manos de ambos que habían permanecido en anonimato, se sujetaron del tubo y por coincidencia o azares del destino, habían escogido el mismo punto para sujetarse. Tenoch sonrió nuevamente a Andrea, quien inmediatamente y sin pensarlo le regresó la sonrisa. El metro se detuvo completamente y las puertas se abrieron. Las manos de Andrea se soltaron del tubo y los pies tomaron el papel antagónico, eran los culpables de que ella se marchara de ahí. Tenoch siguió con la mirada a Andrea, quien ya no tenía la mirada sobre él. Ella caminó lentamente mientras el metro hacia ese sonido que indicaba que las puertas se iban a cerrar. Andrea se detuvo, volteó hacia la entrada y su mirada se encontró con la de Tenoch, quien soltó una de sus manos del tubo para agitarla y moverla hacia los lados para despedirse. Ella por su parte, levantó rápidamente su mano y le regresó la despedida. Las puertas se cerraron. Ni sus ojos ni sus manos se iban a volver a encontrar, el metro salió disparado y Andrea se quedó contemplando como se perdía en la oscuridad del túnel. Miró el relój y faltaban 5 minutos para su entrevista. Subió las escaleras rápidamente, era la última parte de esa prueba de obstáculos. Pasó deprisa por los puestos de revistas y la pizzas miniatura que vendían dentro de la estación. Observó el letrero de salida y subió nuevamente las escaleras, únicamente era una cuadra para llegar a su destino.

Tenoch había olvidado por un momento su fobia a los lugares encerrados, se encontraba pensando en Andrea, a quien nunca iba a volver a ver. El metro se detuvo en la estación y las puertas se abrieron. Tenoch salió lentamente, se detuvo y escuchó como las puertas se cerraban y el metro daba marcha nuevamente a su viaje. Volteó y vio como desaparecía al entrar al túnel. La agonía había terminado, podía respirar, aunque en aquella ocasión hubiera dado lo que fuera porque esa agonía no hubiera sido tan breve.

#DUPLO300

Final alternativo

Andrea abrió su bolso y mientras estaba en la fila, metió la mano para sacar de su cartera la tarjeta del metro y 50 pesos. Llegó su turno y deslizó la tarjeta y el dinero sobre la ventanilla, le indicó a la señora malhumorada que quería recargarla con todo el dinero. La señora no sonreía, quizás porque estaba cansada de tanto sonreír o había tenido un mal día, a pesar de eso Andrea le dio las gracias y le deseó un buen día porque así era como le habían enseñado sus padres que hiciera y ya era un hábito. Caminó lentamente hasta llegar al puesto de revistas, le encantaba pararse y contemplar los ejemplares de la revista en la que trabajaba. Su entrevista había sido tres meses atrás y había logrado ganarle a otras 15 chicas que se habían postulado. Miró el número nuevo, en la portada estaba una actriz mexicana de una película que estaba próxima a estrenarse y que triunfaba en una serie de televisión norteamericana. Siguió su camino hasta llegar a las escaleras eléctricas y se puso en el lado derecho para que las personas que tenían prisa pudieran ir a su ritmo acelerado en el lado izquierdo. Caminó hacia el andén y escuchó que el metro había llegado, sujetó su bolso con fuerza y caminó más rápido. La gente comenzó a acelerarse para querer subir al vagón y algunos comenzaron a correr. Esta adrenalina contagió a Andrea e inmediatamente comenzó a correr, pero el metro comenzó a emitir ese sonidito indicando que las puertas se iban a cerrar.

La gente comenzó a amontonarse, ya no había espacio para un alma más y las puertas se cerraron. Andrea jadeó un poco, su corazón estaba agitado por haber corrido unos cuantos metros. Se detuvo, cerró los ojos y respiro profundo. Si hubiera entrado con toda esa gente en el vagón, le hubiera costado más trabajo respirar porque habría menos oxígeno y estaría apachurrada sin poder moverse. Abrió los ojos y vio el relój de lucecitas rojas que marcaban las 08:04 pm. Era la primera vez en tres meses que salía tan tarde del trabajo, su hora de salida era normalmente a las 6 ó las 6:30, pero ese día había tenido una reunión que se había extendido debido a un sismo que los había obligado a evacuar el edificio. Repasó en su cabeza lo que tenía que hacer al llegar a su casa, darle de comer a su perrita Mérida, sacar la basura y leer unas notas. El metro comenzaba a aproximarse y nuevamente sujetó su bolso con fuerza. Desde pequeña tenía un juego con sus padres cuando viajaban en metro, éste consistía en que ella se debía posicionar en una parte del andén y la puerta del metro tenía que quedar justamente frente a ella. Después de tantos años de práctica ya era toda una experta para calcular la posición exacta y a pesar de que sus papás no estuvieran en ese momento, ella los sentía ahí asombrándose por atinarle.

El metro se paró y la puerta quedó justamente frente a Andrea. Se hizo a un lado para que los pasajeros salieran y ella pudiera entrar junto con 5 personas más. Al estar dentro vio cómo las puertas se cerraban de golpe y la gente que venía corriendo se detenía con una cara de decepción y algunos otros de enojo. Se sujetó del tubo vertical más próximo y centró su atención en su reflejo sobre el cristal y en la gente que estaba detrás de ella.

El metro comenzó a avanzar y Tenoch nuevamente cerró los ojos, únicamente faltaban tres estaciones para llegar a casa. Respiró profundo y los abrió nuevamente, trató de pensar en otras cosas para distraerse y no pensar en su fobia, vinieron a su mente los planos del estacionamiento que estaba diseñando para un centro comercial. Su cabeza comenzó a llenarse de números, líneas, puntos y coordenadas. Un bebé que estaba frente a él comenzó a llorar y todos esos pensamientos laborales se esfumaron para recordarle en donde se encontraba. Miró el mapa de las estaciones y trató de enfocarse en él. Le llamaba mucho la atención las figuritas que adornaban las estaciones, por ejemplo, en el caso de la estación Emiliano Zapata, sabía que era él por el sombrero y bigote a pesar de que no tuviera ojos. «¿A dónde se habían ido los ojos?» «¿Dónde estaba su mirada?», sonrió un poco por lo absurdo de sus pensamientos y miró al bebé que tenía enfrente, quien le estaba sonriendo y que seguramente le había leído el pensamiento acerca de las figuritas.

El metro paró nuevamente y el bebé junto con sus padres formaron parte de los pasajeros que se marchaban. Las puertas se abrieron y Tenoch vio como el bebé estaba entusiasmado. Pensó en que quisiera regresar el tiempo y nunca haber quedado encerrado en ese elevador. Le habría ahorrado muchas angustias en su adolescencia y en su vida adulta. Entraron 15 personas y Tenoch volvió a cerrar los ojos, sólo que esta vez era más difícil poque no podía concentrarse al sentirse inmóvil. Se movió un poco y con muchos «con permiso» se dirigió hacia la otra puerta del lado izquierdo en el que había más espacio. Al llegar se sostuvo del tubo vertical e inhaló y exhaló con dificultad.

Andrea revisaba las notas que había hecho en la reunión, cuando de repente una respiración detrás de ella la distrajo. Primero pensó que podía tratarse de alguien que tenía gripe y la podía contagiar, así que dio un paso adelante y siguió leyendo sus notas. El metro nuevamente se detuvo y se abrieron sus puertas, nadie salió ni entro en esa parte del vagón. Solamente faltaba una estación para que Tenoch bajara y esto lo entusiasmaba. Las puertas se cerraron y el metro siguió su marcha. Andrea sujetaba con su mano derecha el tubo vertical próximo a la puerta y Tenoch sujetaba el mismo tubo también con su mano derecha, ambas manos se encontraban a escasos centímetros. Por la cabeza de Tenoch pasaban muchos pensamientos que pudieran distraerlo por poco más de un minuto. Recordó la primera vez que había viajado en metro con sus padres y lo asombrado que estaba de que éste se encontrara debajo de la tierra. En esa ocasión sus papás le habían dicho que no se soltara de sus manos porque muchas veces había gente que se dedicaba a robar niños ahí. Tenoch muy obediente jamás se soltó, hasta que tuvo la edad y capacidad física para poder defenderse de los robachicos, aunque seguramente ya no lo querrían porque ya no estaba chico.

El metro se detuvo y la mano sudada de Tenoch se soltó del tubo, esto provocó que chocara contra Andrea, quien profirió un «ush». Tenoch regresó su mano al tubo pero sin darse cuenta rozó con la de Andrea, quien inmediatamente la movió hacia abajo sin siquiera voltear a verlo. Tenoch exclamó un «lo siento», el cual fue ignorado mientras las puertas del metro se abrían. Tenoch salió del vagón, se detuvo por un instante y volteó hacia la puerta, tenía una extraña sensación familiar. Andrea dejó de leer sus notas para ver el rostro de la persona que la había empujado. Sus miradas se encontraron nuevamente y ambos compartieron una sonrisa. A pesar de que habían pasado algunos meses y que no se conocían, no se habían olvidado por completo. El metro emitió el sonido indicando que las puertas se iban a cerrar. Esos segundos fueron eternos, sin pensarlo dos veces, Tenoch volvió a entrar al vagón de un salto.

El juego de las manos y miradas había terminado.

FIN

 

Contribuye en la redacción de la Constitución de la Ciudad de México

Por Carlos.

El Grupo de Trabajo encargado de redactar la Constitución de la Ciudad de México ha iniciado un proceso que nos da la oportunidad a todos de contribuir y ser escuchados, y presenta un espacio para definir quiénes somos y lo que imaginamos para nuestro futuro. Conoce los detalles y sé parte de este proceso histórico, que será un referente para las reformas constitucionales que vendrán en años próximos.

Adiós DF, hola CDMX

El 29 de enero de 2016, se promulgó y publicó el decreto de reforma constitucional por la que el Distrito Federal dejaba de existir para convertirse, a partir del día siguiente, en una entidad con plena autonomía dentro de la federación bajo el nombre de Ciudad de México, conservando el carácter de capital de la República y albergando aún los Poderes de la Unión.

Hacia una ConstituciónCDMX

La reforma ha conseguido que por primera vez, los capitalinos tengan el derecho y la libertad de tener su propia Constitución Política. Anteriormente, el Distrito Federal estuvo regido por un Estatuto de Gobierno que fue aprobado por el Congreso de la Unión y sólo éste podía reformarlo, manteniéndose así bajo la influencia de los poderes federales.

En el 2017 la Ciudad de México tendrá su propia Constitución. El Jefe de Gobierno ha formado un Grupo de Trabajo integrado por representantes de sociedad civil, academia y especialistas, para la redacción de la nueva Constitución. Dentro de sus funciones está evaluar y considerar la opinión ciudadana.

ConstituciónCDMX: Espacio de encuentro

Todos los que vivimos o visitamos la Ciudad de México podemos hacer propuestas al Grupo de Trabajo encargado de redactar el Proyecto de la Constitución. Para ello se ha creado ConstituciónCDMX, una plataforma abierta que pone a disposición de la ciudadanía distintas formas de participación para concentrar ideas, reflexiones, eventos y propuestas. La plataforma tiene dos componentes, el sitio web [www.constitucion.cdmx.gob.mx] y una activación en 300 quioscos móviles para quienes no tienen acceso a plataformas digitales.

¿Cómo Participo?

Hay cuatro formas de participar:

1. Comparte tu visión de la ciudad contestando las preguntas del sondeo Imagina tu Ciudad.

Contestar este cuestionario toma aproximadamente 10 minutos. Al final, recibirás un certificado de participación a nombre del Grupo de Trabajo. Da clic aquí para contestarlo.

2. Organiza un encuentro y difúndelo a través de esta plataforma. También puedes compartir un ensayo con las propuestas de los participantes.

Conoce dónde y cuándo se llevarán a cabo eventos relacionados a la redacción del Proyecto de Constitución de la Ciudad de México. Existen congresos, asambleas y otros foros, tanto oficiales como ciudadanos, que funcionan como espacios de diálogo y reflexión sobre este proceso histórico. También puedes organizar un encuentro con tu grupo, organización, institución o colonia y comparte los detalles llenando un formulario. Obtén más información acá.

3. Haz una petición en Change.org, junta firmas y ten la oportunidad de presentar tus propuestas directamente al Grupo de Trabajo.

Aprovecha la plataforma Change.org para hacer una petición, juntar firmas e interactuar directamente con el Grupo de Trabajo. Change.org es una plataforma mundial que empodera a las personas para generar cambio a través de peticiones que pueden ser firmadas por cualquier persona con acceso a internet. Estas firmas generan moméntum que consigue que gobiernos y empresas respondan y rindan cuentas. Te invitamos a ver el siguiente video y podrás obtener más información en este link.

4. Conoce los ensayos y aportaciones del grupo de trabajo y coméntalos, también conoce y comenta los ensayos del resto de la ciudadanía.

Los ensayos son públicos y están abiertos a comentarios. Hay dos tipos de ensayos: aquellos realizados por integrantes del Grupo de Trabajo y aquellos compartidos por otras agrupaciones, organizaciones de la sociedad civil, universidades, empresas y dependencias gubernamentales. El Grupo de Trabajo considerará las propuestas contenidas en estos ensayos. Consulta y comentas ensayos acá.

No perdamos la oportunidad de participar

Aquí en Duplo pensamos que éste es un gran avance en el reconocimiento del espíritu colectivo de una entidad que merece el derecho a construirse así misma. Este suceso histórico pone a la Ciudad de México en la vanguardia y será referente para las demás entidades. Es una oportunidad de expresarnos y abrir el debate en temas que nos interesan a todos.

El Café de las 5 (ficción)

Por @joshtaverita

El café en la esquina de Madero fue el punto de reunión. Llegué 15 minutos antes de lo acordado a mi encuentro con ella. Mientras esperaba su llegada pedí mi habitual café americano. Era un lugar íntimo, a propósito escogido para nuestra reunión, apenas tres mesas de madera y metal con un par de sillas cada una amueblaban el lugar, un librero con la obra de reconocidos autores mexicanos tapizaba la pared este, del lado opuesto y al frente, grandes ventanales separaban la calle del interior. Escogí la mesa pegada al muro de cristal, podía perderme en el cielo azul por horas. Era un día especialmente despejado y soleado, la luz de las 5 de la tarde  entraba como hilos por la ventana. Un hombre de unos veinte y tantos era el único otro cliente, sostenía un libro prestado del estante, tomaba en pequeños sorbos su café y de vez en vez le daba una fumada a su cigarro, vestía una chamarra café de piel, camisa blanca, pantalones de mezclilla, botas y un sombrero de pajilla. Alzó su mirada en mi dirección y, haciendo un gesto entre sonrisa y gruñido, dejó su puesto para ocupar la silla vacía en frente de mi.
Puso el libro sobre la mesa, Anton  Chejov alcancé a leer. No dijo ni una palabra, no emitió una presentación, sólo se quedó observándome fijamente a los ojos, dibujando una sonrisa torcida en su rostro. Intenté romper el silencio y hacer introducción adecuada, pero apenas había movido mis labios un centímetro cuando alzo su mano extendida pidiendo que parara. Su poder autoritario e hipnótico suprimió mi deseo. Torné mi atención a él, su aspecto, se veía joven y ágil, parecía que pasaba horas ejercitándose a diario, sus ojos eran de un profundo café, su cabello castaño se escapaba en rizos por las orillas de su sombrero y su labio inferior estaba atrapado entre sus dientes. Buscaba intensamente mi mirada, que yo trataba de evitar. Cedí, súbitamente nuestros ojos se encontraron y se mantuvieron fijo por lo que pareció horas. Un momento después tomó el último sorbo de su café, regresó el libro a su lugar y salió del lugar. Lo vi mientras caminaba calle abajo a paso ligero. Salí tras de él, lo alcance apenas a un cuarto de calle tratando de llamar su atención sin éxito hasta que logré rebasarlo y ponerme frente a frente.
-¿qué ha sido eso?- pregunte enfadado y francamente confundido -¿cómo puedes manipular con una mirada y después marcharte sin decir una palabra?- la agitación me dejó sin aliento.
Sereno y con una sonrisa que dejaba relucir las dos hileras de sus dientes contestó:
Querido amigo te equivocas si piensas que no hemos dicho nada, hemos dicho todo, conozco tus más privados secretos y tus más profundos miedos, tus ambiciones y tus esfuerzos, tus dichas y tus desgracias, sé todo de tu vida y tu de la mía, pues hemos compartido un momento íntimo en silencio, vimos más allá de nuestro ser físico, toqué tu alma y tu la mía, vivimos una relación de años en segundos y ahora es momento de que yo parta, de que no mires atrás, por que estábamos destinados a compartir un momento y luego desparecer uno de la vida del otro.
Y sin más se marcho.

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 4 «Mr. Israelí y los otros misters»

Por Artur.

Según datos de la empresa a nivel global, el 85% de los usuarios tienen entre 18 y 34 años. El 48% son mujeres y el 52% hombres. Pese a que los adolescentes forman el grueso de los usuarios, una encuesta que realizó la red social indica que el 80% de las personas que la usan están buscando algo más que un encuentro casual.

El Día, 2016

Por si te perdiste alguno de los capítulos anteriores:

Introducción y Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Capítulo 2 «Mr. Canadiense»

Capítulo 3 «Mr. Mazatlán»

 

Capítulo 4. «Mr. Israelí y los otros misters»

Nombre: Fernanda Pérez

Edad: 29 años

Mi nombre es Fer y soy adicta a Tinder. Esta historia comienza un día no muy lejano del 2015, septiembre para ser exactos, cuando un amigo insistió en que debía descargar la app, ya que él usaba la versión gay “Grindr” con bastante éxito, a lo cual sin necesidad de que insistiera demasiado, accedí, descargué la app, me registré y la aventura comenzó.

Confieso que los primeros match que hice fueron hombres a quienes él eligió y poco a poco sumaba hombres con quienes platicaba, algo muy inocente, debido a que personalmente me da un poco de miedo, sabiendo la cantidad de locos, enfermos, y/o en su defecto desconocidos, a los que literalmente les brindas acceso e información de tu vida, pues no es cualquier cosa…aquella primera vez que recién comenzaba en la app, llegué a conseguir cerca de 80 match, así que también es un buen estimulante al ego, aclaro que no con todos hablé y obviamente tampoco los conocí.

Uno de los primeros hombres que yo no elegí, pero con el cual hice match fue Poncho, platicamos aproximadamente durante 2 semanas, día y noche, de cosas cotidianas, de la familia, los amigos, los gustos, su trabajo, las demás citas tinder, (y les tengo que decir que en su repertorio cuenta con cada personaje…¡bárbaro! jaja) y así, lo típico, debo resaltar que para ese entonces nuestra comunicación ya se daba mediante whatsapp, y les confieso que su voz es maravillosa, de esas que derriten a una. Total que un tiempo después (y yo enamorada de mis mensajes de audio), accedí a conocerlo en un café interactivo (de esos que tienen jueguitos de mesa) en una nueva y pequeña plaza al sur de la ciudad.

Dado que por fortuna también coincidíamos en rumbos, llegué 10 minutos antes, me compré un helado para hacer amena mi espera, además de disimular mis nervios, subí las escaleras y lo esperé afuera del café donde nos citamos. Moría de nervios, esta era –LA CITA- ¡hacía cuatro años que no tenía una! Cinco meses antes había roto mi compromiso, era el primer hombre después de tanto tiempo y tantas cosas, así que al momento que lo vi subir las escaleras eléctricas de la plaza, mi corazón se detuvo, mi escáner se activó, el hombre era muy de mi tamaño, ¡y miren que no soy una top! Mi 1.60 mts. me hace feliz. Era un poco calvo (o de frente muy amplia) pese a sus 30 años, bien vestido, olía delicioso, traía cara de desvelo por así decirlo, lentes de Sol, que al quitárselos hacían resplandecer unos ojos entre miel y verdes que hicieron temblar mis piernas, hoy que lo pienso…seguro tiene ese movimiento muy bien ensayado. Me saludó con un beso en la mejilla y un abrazo, como si nos conociéramos de toda la vida, (confieso que vía whatsapp nos llevábamos perfecto, incluso ya me marcaba para saber cómo estaba, qué tal mi día..etc.).

Salimos de la plaza sin rumbo, dado que yo aún no me terminaba mi helado, regresamos y nos metimos al famoso café interactivo “El 8”, pedí una malteada y él un café, y nos dispusimos a jugar jenga. Las horas pasaron, más rápido de lo que imaginé, platicamos, reímos, jugamos. -¡Si gano te beso!- exclamó, -¡si gano no lo haces!- exclamé. Y en efecto, soy de las mejores jugadoras de jenga en el mundo. Sus intentos por besarme siguieron, salimos del lugar, me llevó a mi casa y ahí la noche terminó, sana y salva. La comunicación siguió, las salidas también y de pronto ya nos encontrábamos en medio de algo, que nunca supe definir, puesto que al pasar de los meses se fue complicando, su trabajo lo absorbe gran parte de la semana, si no es que toda la semana, y el tiempo que dedicaba a compartir conmigo era contado, lo cual para mí en aquel momento de mi vida donde personalmente me encontraba demasiado frágil, no funcionaba y la historia terminó, un corto tiempo muy intenso. Yo quería más, él no podía ofrecerlo, dijimos adiós, que hoy sé fue un hasta luego, dado que la comunicación sigue, no somos los mejores amigos, pero el tiempo dirá. Mientras esta historia duró, me olvidé de tinder por completo. Sólo había intercambiado números como con tres niños más, y con los cuales no pasaba nada, más que un saludo de vez en cuando y ya.

Recuerdo vagamente que cuando me encontraba en la historia anterior, un chico extranjero llamado Elian comenzó a buscarme, en ese momento fue algo demasiado X, no di muestra alguna de interés, así que sólo platicábamos lo básico, de vez en cuando nos saludábamos, pero nada más. Así que cuando todo terminó con Poncho, volví a tinder y me animé a salir con varios chicos con los que platicaba, siempre a lugares públicos y por lo regular a algún café. Conocí a un chileno llamado Lalo, que hablaba hasta por los codos, su vida era básicamente trabajo y fiesta a morir. Con Pablo, la cita fue en el centro de Coyoacán a las 4pm, esperé hasta las 4:30 y me fui, me llamó 4:50 preguntando si ya me había ido… breve historia.

Después conocí a Santiago, un español muy encantador y muy intenso que al día siguiente regresaba a España, y con el cual mientras tomábamos café planeamos los nombres de nuestros 3 hijos y como sería nuestro hogar. Se vale soñar a veces también, aún platicamos de vez en cuando.

Diego es un chico apasionado del cine y la música, que al día de hoy conservo y con el cual me llevo muy bien, sólo en plan de amigos. Nos vemos regularmente, me presta pelis y yo a él libros, se divorció hace dos años, tiene una hija y viaja mucho, un hombre centrado y buena persona.

Un buen día por fín conocí a Danny, la cita fue en La Roma. Llegué un poco tarde, lo vi y no lo creí, imaginen que un hombre de 1.90 aproximadamente, chamarra de cuero, ojos miel, barba castaña, facciones perfectas, sonrisa de ensueño, se levanta, las saluda y las abraza. Una es fuerte…¡pero así no se puede! Lo defino como el hombre más guapo que he visto en mi vida (es israelí) que aunque la comunicación ha sido un tanto limitante, no ha sido problema, sencillo, con carisma, con mil historias por contar.

Recuerdo que le pregunté sobre qué buscaba en tinder, a lo que respondió que una relación, me contó que llevaba aproximadamente 5 citas tinder y que ninguna le había parecido adecuada, él dijo que le habían tocado puras locas, yo imaginé loquera mental, pero me sacó de mi error diciendo que casi todas sólo buscaban llevarlo a la cama, y hasta cierto punto lo entiendo, ¡el tipo es un encanto!, pero dije: ¡¡¿¿queeeee???!!…pobre. Ellos también sufren de eso jajaja total que después de varias citas sin que nada pasara, sólo café y charlas, me invitó a ver una peli a su casa y obviamente acepté. En efecto, les recomiendo ampliamente un israelí en sus vidas, porque lo de ahí abajo como lo de arriba tampoco lo había visto en mi vida, lo recuerdo y sonrío de nuevo.

El caso es que con Danny la historia sigue, muy incierta, pero lo he disfrutado bastante y esta vez consciente estoy de que dure o no, es por mucho el hombre que más me ha gustado en la vida. Tiene sus detalles muy de medio oriente, pero nada que no pueda soportar, aún no termino de descifrarlo, viaja con frecuencia a varios estados del país, por lo que a veces resulta complicado coordinarnos, no comprendo muchas ideas en cuanto a su religión y educación, platicamos durante horas, regularmente toma su guitarra y cantamos, vemos series de tv, pelis, muy de amigos, compañeros, aún lo veo y me derrito, pero supongo se me pasará. No puedo definir que somos, y hoy por hoy no me importa, que dure lo que tenga que durar, ha sido por mucho lo que necesitaba en este momento exacto, así, simple, sin complicaciones, sin exigencias, puede sonar como sólo para pasar el rato…y tal vez, para pasar un muy ameno rato.

Justo el día de ayer salí con un chico que había insistido bastante, su nombre es Román, llegó tarde, desaliñado, como enojado o frustrado o nervioso, ¡qué se yo! Imaginen, despeinado, su cabello todo como grasoso, su tono de voz cero le ayuda. Habla como con hueva de esa que se contagia, yo soy nada paciente con esos detalles. Pidió cerveza tras cerveza, y su cara lo delataba, poco a poco veía como comenzaba a tambalearse, caballerosamente me cedió la oportunidad de pagar (…..) y no es que yo nunca pague, de hecho estoy muy a favor de ello, pero no cuando el mono se avienta casi la cubeta de cervezas y unas papas a la francesa y no hace siquiera el intento de pagar. Debút y despedida ¡no soporto a los mantenidos y fodongos!

Por lo pronto he cerrado tinder oficialmente, llega el punto donde me aburre la misma conversación una y otra vez, no dudo que caiga en sus redes otra vez, porque me resulta adictivo. Creo que ya experimenté suficiente la app, me la he pasado bien, las historias que me deja son buenas y malas, recomiendo la app, ¡sé que se llevarán sorpresas!, desde que quizás encuentren a su otra mitad, como a su compañerito de la primaria, sus vecinos, amigos, conocidos, a sus respectivos novios (que espero no), pero segura estoy que muchos somos sumamente débiles a esta app.

 

Las 3 reglas de oro en Tinder de Fernanda Pérez

1.- Es muy poco probable que encuentres el amor en Tinder. En caso de que lo hagas, eres una excepción, así que siempre ten bien planteado este punto.

2.- Debes tener mente muy abierta, así como puedes encontrar un encanto, también puedes encontrar lo contrario.

3.- Protege a capa y espada tus datos personales. Las citas siempre son en lugares públicos, y si no  puedes correr en tacones, ¡evítalos! Nunca se sabe 😉

Y como un consejo extra, siempre sean ustedes mismas, he escuchado bastantes historias en las que ellos se quejan de que la niña cero se parecía a su foto de perfil o resultó ser todo lo contrario a lo que relataba. Algunas sólo buscan dinero y/o sexo, nada como plantear desde el principio que buscan y cómo son.

 

Crónicas de Tinder. Capítulo 1 «Mr. Fodongo»

Por Artur.

Introducción

Febrero es el mes del amor y la amistad, pero seamos honestos, celebramos más el amor que la amistad el día 14 (sino pregúntenle a las parejitas que seguramente ya tienen reservación para cenar en algún restaurante). Gracias a la tecnología existe una app muy famosa llamada Tinder, en la cual se puede conocer (dependiendo de lo que estés buscando) a esa media naranja o a ese/esa one night stand. A partir de hoy subiré cada lunes de este mes una crónica de Tinder, las cuales están basadas en las anécdotas que me contaron 5 personas de diferentes edades que han utilizado la app y que buscaban el amor verdadero. A algunas de esas personas les fue muy bien y a otras no tanto. Espero que disfruten mucho estas crónicas y crean en el amor, no como mi amigo Jonathan que siempre me repite que el amor es un producto de la publicidad y mercadotecnia. Por cierto, los nombres de las personas involucradas fueron cambiados, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia o significa que eres tú quien sale en la historia. Al final de cada crónica hay 3 reglas de oro en Tinder que me compartieron mis conocidos. ¡En sus marcas, listos, match!

Si quiere saber más sobre la app Tinder, da clic aquí

CAPÍTULO 1. «MR. FODONGO»

Nombre: Violeta Carrasco

Edad: 29 años

Un día mi mejor amiga me dijo que abriera Tinder y yo le contesté que no tenía tiempo de andar haciendo esas tonterías. Total, un día lo hice y empecé a ver que había todo tipo de chavitos. Tu pones el rango de edades y la distancia, entonces pues a mi me aparecían en mi entorno que es la Colonia del Valle y la Narvarte, ya por muy lejos el centro. Comencé a platicar con varios con los que había hecho match y uno de ellos que estaba guapetón y se llamaba Pedro me empezó a platicar que tenía una perrita llamada Matilda (como la de la película de la niña que mueve cosas) y le ponía moñotes. Todo estaba muy padre hasta que me pidió que si le podía mandar fotos donde saliera más encueradita, fue ahí donde decidí alejarme de él porque eso ya no me latió.

Después comencé a platicar con uno llamado Hansel, que me empezó a llamar la atención, me hacía reír y eso a mi es algo que me agrada de los hombres. Un día me pidió mi teléfono para mejor platicar por whatsapp y se lo di, entonces todos los días platicabamos por whatsapp y a veces nos hablabamos por teléfono para saber cómo estabamos o cómo nos había ido en el día. También nos mandabamos fotos, pero había algo que no me latía de sus fotos, pensaba que algo raro tenía y no me latía al 100%. La cosa es que después de un mes me dijo que deseaba que nos conocieramos en persona y yo pensé que ya era tiempo y se me hizo fácil y le dije «bueno, vamos a vernos».

Nos citamos para vernos un día festivo que yo no trabajé y la verdad me sentía como escuincla de secundaria como de «¡ay tengo una cita, que emoción!, entonces medio me arreglé (¡aja!) y nos quedamos de ver cerquitita de mi casa. Yo no quise que pasara por mi porque me daba miedo que supiera donde vivía. Así que lo cité a una cuadra de mi casa sobre Cuauhtémoc, entonces yo iba toda nerviosa, temblando, las manos sudándome, yo como una vil escuincla de secundaria.

Entonces veo varios carros estacionados afuera del metro Eugenia, pero yo no sabía que carro tenía porque no se me había ocurrido preguntarle. De repente me echa las luces un carro y yo de ¡oh my god!, porque el niño traía un Mini Cooper rojo, todo nice, el mejor, bueno, no sé de carros pero supongo que era el mejor. Entonces pensé «un Mini Cooper, vamos por buen camino» (obviamente yo nada interesada jajajaja) y entonces me subo y nos saludamos. Me dijo que me veía muy guapa y que estaba mucho mejor en persona y le agradecí, pero en ese momento pensé «algo raro tiene este» (o sea medio fodongón). Iba con una playera playera gris asquerosa, fodonga, deslavada, pero traía figuritas y yo no lograba identificarlas.

Decidimos ir a Plaza Universidad y cuando nos bajamos del carro se da cuenta que se le había olvidado su sudadera, entonces la saca y voy viendo la sudadera más vieja, aguada, torcida, descolorida, ugh ¡horrible! Y yo así de ¡noooooooooooo! Y en ese momento por fin me doy cuenta que su playera tenía un estampado de una banda de rock metal horrible y todo su look era fodongo, llevaba unos pantalones de mezclilla aguados y unos tenis ¡ugh! Y en ese momento pensé «¿qué hago aquí?». La verdad el chavo estaba un poco chonchito, o sea no me fijo en eso, pero él que estaba vistiendo de esa manera, hacía que se viera más gordo fodongo.

Entonces nos metimos a la plaza e íbamos subiendo las escaleras y hubo un momento en el que me quiso agarrar la mano y yo de «¡nooooooo por favor, ¿qué le pasa a este?!». Claro que yo iba volteando para todos lados porque me daba una pena que me viera algún conocido con él. Total que fuimos a comer algo a la zona de fast food y me seguía haciendo reír, pero ya no era la misma chispa porque ya no me gustaba fisicamente y yo me sentía muy mal porque pensaba «que mal porque es un chavo muy educado, de familia, trabajador, independiente, pero su físico no me gusta».

Decidimos entrar al cine a ver La Cumbre Escarlata y él se compró una palomitas grandes. Ya en la película yo veía como se las estaba comiendo y era de esas personas que llenan el puño y se lo tragan todo como si no hubiera un mañana, mal plan. Yo ya me quería ir a mi casa y decirle «ya no quiero salir más contigo». Cuando nos despedimos me preguntó que cuándo nos íbamos a volver a ver para salir y yo por dentro de que «nunca», pero le contesté que mejor nos escribíamos. Intentó besarme, pero yo me alejé, por supuesto. Me fui muy triste a mi casa y me di cuenta que no soy una mujer interesada porque él es el administrador del negocio familiar y le va bien, pero no porque le va bien significa que debe haber algo y aparte no me gustó fisicamente.

Luego se dio un cambio laboral para mi y me tuve que mudar a Cuernavaca. Me preguntó que a dónde me había ido, pero no le dije la verdad y le inventé que me había ido a un estado muy lejos porque era capaz de visitarme en Cuernavaca al estar tan cerca del D.F. Ya estando en la nueva ciudad me seguía escribiendo y yo le decía que estaba muy ocupada o en la loquera, la verdad me salía por la tangente hasta que me dejó de escribir. Me sentí muy mal por no haberle dicho la verdad, pero creo que fue una buena experiencia.

Después seguí buscando niños en Tinder, pero la verdad es que creo que no es mi red social favorita. No ando buscando ese tipo de hombres porque hay de todo. Hay desde los chavitos súper nerds que te platican de sus experimentos o que ellos son los más inteligentes del mundo. Otros que nada más buscan sexo, otros que nada más quieren una noche de copas. Entonces la verdad decidí cerrar Tinder el primero de enero del 2016 a las 12:15 de la madrugada y pues ya, me quedo con esa experiencia. Para mi en lo particular, fue una buena experiencia porque igual conoces chavitos, te atacas de la risa, pero bueno, ya no abriré más Tinder. Ya me da mucha flojera andar viendo de que si, no, si, no.

Las 3 reglas de oro en Tinder de Violeta Carrasco

1.- No creas que vas a encontrar al amor de tu vida en Tinder.

2.- Tienes que ser muy abierto/a en el sentido de las propuestas.

3.- Sé tu mismo/a. No tienes que tratar de ser alguien que no eres para impresionar a la otra persona. Los chavos con los que platiqué me contaron que varias de las chavas con las que habían salido les mentían.

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