Los Amores Casuales (ficción)

Por @joshtaverita

Unos ojos tan verdes, tan puros, me observaban a través de la multitud. Enigmática y a la vez inocente atraía mi atención. Fue quizás un segundo lo que bastó en el que nuestros ojos se enfrentaron para que surgiera un impulso ascendente y brumoso de pasión descontrolada. Mi cuerpo buscó con frenesí estar más cerca del suyo, como un náufrago sediento intentando aproximarse a una fuente de agua cristalina. Mi corazón se aceleró, retumbando fuerte contra mis costillas, impidiendo que mis pulmones absorbieran el aire de alrededor. Su labio inferior desapareció entre sus dientes y me proclamó una sonrisa que sentí como mandamiento.
Usé todos los músculos de mi cuerpo para llegar a ella, para contemplar su rostro cerca del mio. Frente a frente. Llevó su mano a los rizos que caían gentilmente sobre su rostro, el olor del tabaco emanaba de su piel tentándome  aún más.
Busqué impaciente su boca y coloqué mi mano en su suave rostro.
– Me estas tentando- le dije.
– Y ¿eso es malo?- respondió, acortando la distancia entre nuestros labios y sin más que decir o pensar la besé un segundo, una hora, una vida.
Un beso sencillo y sincero, un beso de amantes que han estado juntos en diversas vidas, un beso que mataba y revivía. Fue un simple beso, sin charlas, sin prejuicios, sin mentiras, un simple beso que podía secar los mares e inundar los desiertos. Mi aliento se desvaneció y mi cuerpo se entumeció, no podía liberarme de su encanto. Tomé su cabello entre mis manos, deslizando mis dedos entre sus suaves hilos. Siguió el beso, siguió mi sangre acelerada liberando adrenalina, mi piel se erizo y mi mente se apagó.
Y de pronto se desvaneció.
La sentí evaporarse entre mis brazos, su cuerpo ya no estaba cerca del mio, su aroma se diluyó en el viento. Fue un beso de una vez en la vida, de una noche que se prolongaría por la eternidad.

La nostalgia besó al corazón y éste se dio la vuelta (Poema)

Por Artur.

 

El corazón está partido

Trata de hallar  consuelo

Camina con pasos firmes

Suspirándole al cielo

 

Sentía el calor en tus labios

Tus ojos brillaban sin miedo

Besos tronados del alma

Besos tronados de acero

 

El frío invadía su sonrisa

Regresaban los recuerdos

Volaba junto a la brisa

Que dejaba su silencio

 

Cubre de negro la noche

Haz que regrese el jilguero

Canto que cura heridas

Para este amor sincero.

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