¿Qué es lo que sucede en el Nevado de Toluca? Paso a paso para entender esta situación

Por @arturtavera

A inicios de la semana pasada, se difundió una noticia que afirmaba que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) había aprobado la tala comercial de 33% del bosque del Nevado de Toluca (equivalente a poco más de 17 mil hectáreas) en el Programa de Manejo de dicha área, presentado el pasado 21 de octubre. Ésto alarmó a las personas y rápidamente se convirtió en trendig topic e incluso se creó una petición en change.org para la NO autorización de la tala comercial en el Nevado, que hasta el momento lleva 166,618 simpatizantes. Pero ¿en verdad van a talar el bosque del Nevado? La respuesta es NO y aquí en DUPLO te explicaremos paso a paso esta situación.

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¿Qué es la SEMARNAT?

Es la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno Federal, que se encarga de la protección, conservación y aprovechamiento de los recursos naturales de México y de la conformación de la política ambiental nacional para un desarrollo sustentable. Para poder cumplir con sus funciones, está dividida en diferentes órganos, entre los que se encuentra: la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) que cuida el bosque; la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) que cuida el agua; la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) que protege los recursos naturales; y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) que administra dichas áreas.

¿Qué más hace la CONANP?

Se encarga de conservar el patrimonio natural de nuestro país y los procesos ecológicos en las Áreas Naturales Protegidas (ANP), así como promover el uso de los ecosistemas, sus bienes y servicios, con criterios de sustentabilidad, involucrando a los grupos indígenas y rurales en el diseño, propiedad y operación de actividades productivas. En total existen 177 Áreas Naturales Protegidas en México.

¿Qué es un Área Natural Protegida?

Las ANP son las zonas del territorio nacional y aquellas sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del ser humano o que requieren ser preservadas y restauradas. Éstas se encuentran divididas en seis categorías: Reservas de la Biosfera, Parques Nacionales, Monumentos Naturales, Áreas de Protección de Recursos Naturales, Santuarios Naturales y Áreas de Protección de Flora y Fauna. En esta última se encuentra el Nevado de Toluca, que anteriormente era Parque Nacional por un decreto del Presidente Lázaro Cardenas en 1936 y que cambió a Área de Protección de Flora y Fauna por el decreto del Presidente Peña Nieto en octubre del 2013.

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Un momento…¿pero por qué el Nevado pasó de ser Parque Nacional a Área de Protección de Flora y Fauna?

Porque la categoría de Parque Nacional es muy restrictiva y el territorio del Nevado de Toluca tiene dueños, cuyos propietarios son los ejidos y comunidades que requieren accesar a los recursos naturales para su subsistencia. Anteriormente la categoría que tenía el Nevado como Parque Nacional se los prohibía.

¿Esto significa que se va a talar el bosque?

No, se va a realizar un manejo forestal sustentable, que significa  el saneamiento del bosque, el manejo del fuego, la reforestación y  la extracción selectiva de un porcentaje de los árboles de un territorio determinado, principalmente los que se encuentran plagados y dañados. De hecho, esto se encuentra incluido en el Programa de Manejo que se publicó el 21 de octubre de este año.

¿Y qué es un Programa de Manejo?

Es un instrumento rector de planeación y regulación que establece actividades, acciones y lineamientos básicos para la operación y administración del área natural protegida.

Leí por ahí que se van a construir hoteles, centros comerciales y campos de golf. ¿Esto es cierto?

No, no está permitido el cambio de uso de suelo. Esto significa que no se pueden desarrollar construcciones, infraestructura nueva, ni nuevos asentamientos humanos.

Y como simple mortal ¿cómo podemos ayudar al Nevado de Toluca?

Cuando visites el Nevado, sigue el código del turista responsable. No desperdicies el agua y úsala de manera consciente, ya que el Nevado aporta agua al Sistema de Lerma y  Sistema Cutzamala, los cuales suministran agua al Valle de México y Valle de Toluca. También puedes apoyar comprando productos sustentables que provengan de esta área natural protegida.

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Artesanía de ocoxal, que son las hojas secas de pino.

Ahora ya tienes un contexto más general sobre el tema del Nevado de Toluca y es claro que va a seguir siendo protegido. Visita esta Área Natural Protegida y todas las demás que existen en nuestro país.

TIP: Puedes ir a finales de este mes a la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, para ver a estos lepidópteros que migran desde el sur de Canadá y norte de Estados Unidos hasta los Santuarios en el Estado de México y Michoacán. 😉

Al Mar (ficción)

Por Artur.

Abrí los ojos poco a poco y pude ver que las nubes estaban sobre mí, moviéndose lentamente, formando figuras para que yo pudiera adivinar qué eran. Fui desde lo infantil a lo más bizarro, pensé por un momento en mis resultados si esta hubiera sido una prueba psicológica y me dio un poco de miedo saber cuál sería el resultado, estoy loco. Todas las personas estamos locas, algunas más que otras. Me acordé de Cindy, mi compañera de tercer grado de primaria que todos decíamos que estaba loca, a esa edad uno puede llegar a ser muy cruel. Su problema fue que le había faltado oxígeno al nacer y tenía retraso mental. Muchos niños y niñas se burlaban de Cindy, incluso mi amigo Félix y yo habíamos tratado de acercanos a ella en buen plan, pero cuando voló nuestro balón durante el recreo al patio de los vecinos de la escuela, lo único que provocó fue que no la perdonáramos. A veces me preguntó que fue de ella, qué hizo de su vida, porque era  siete años mayor que nosotros.

Me incorporé y me di cuenta que me encontraba en una playa, no tenía idea de cómo había llegado ahí. Traté de recordar pero no lo lograba. Mis bolsillos estaban vacíos, no tenía ni mi cartera ni mi celular. En ese momento me daba igual, quizás había tomado de más y había caminado toda la noche hasta caer tumbado en ese piso de arena blanca. Mis cosas probablemente estaban enterradas por alguna parte. Teníamos un juego mis primos y yo en el que metíamos algún objeto en una bolsa ziploc y lo enterrabamos, uno de nosotros no participaba en el entierro y tampoco podía ver, y era el encargado de encontrar ese objeto en un límite de tiempo. Recuerdo la angustia que tuvimos una vez que no encontrabamos el objeto, creo que era un reloj y por más que cavabamos no aparecía. Después de mucho tiempo encontramos el dichoso reloj.

Llamó mi atención que no hubiera nadie más en la playa, ni siquiera una gaviota o alguna otra ave volando por ese cielo tan azul. Caminé hacia el agua y comencé a sentir esa sensación que me había gustado desde pequeño cuando íbamos al mar. Esa sensación de que la arena está viva y comienza a moverse debajo de tus pies. Mi mamá me había dicho de pequeño que habían unos microorganismos que vivían en ella y que por eso se movía. Hasta la fecha sigo sin saber si eso era cierto o lo estaba inventado. Fui adentrándome cada vez más en el agua hasta que me llegó a las rodillas y el frío se propagó por todo mi cuerpo. Me sumergí por algunos segundos para que el frío terminara de propagarse.

Al salir del agua comencé a escuchar algunos susurros que provenían a mis espaldas. Me giré lentamente y vi a cientos de personas que miraban hacia mi. ¿Cómo habían aparecido tan rápido? ¡Unicamente habían pasado algunos segundos! Vi algunos perros que danzaban de un lado a otro, jugando a corretearse entre ellos. Algunas de las personas se me hacían familiares, sabía que las había visto antes pero no recordaba dónde. Me acerqué poco a poco hacia la orilla tratando de obtener alguna respuesta sobre el lugar en el que me encontraba. Sacudí mi cabello para que el agua no me escurriera por los ojos, levanté la mirada y la vi. Comenzó a acercarse lentamente, sonriendo como de costumbre. Los ojos seguían brillando como la última vez que los había visto, ese día que le hice una promesa. Extendí mi brazo para lograr acariciarle el rostro y al tocarlo supe en donde me encontraba.

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